Más de un centenar de personas se concentraron ayer a las puertas del Centro de Salud ‘La Solana’ para protestar contra el cierre de las consultas en este espacio y su traslado al ‘Río Tajo’, lo que supondría un trastorno para cientos de vecinos del barrio, sobre todo ancianos y personas con discapacidad física, que se niegan al cambio, previsto para finales de la semana que viene.
La Asociación de Vecinos de La Solana fue la convocante de esta acción de protesta, en la que estuvieron presentes sobre todo personas mayores, aunque también familias más jóvenes con sus hijos. Desde esta entidad, durante la concentración, se apuntó a la necesidad de organizar una nueva protesta a las puertas del centro de salud, que en principio está prevista para el próximo viernes 13 de julio, último día en el que se pasarán consultas en este centro, aunque algunos vecinos ya aseguraban que ese día se empezará a producir el traslado y no podrán acudir al médico ni aquí ni en el centro Río Tajo, salvo para las urgencias.
Desde las 11 horas estuvieron congregados los vecinos de este barrio a las puertas del centro de salud, algunos de ellos con carteles de rechazo al cierre de las consultas. Además, se leyó un manifiesto de rechazo a esta medida, donde los vecinos se mostraban «convencidos de que no han tenido en cuenta los trastornos para los usuarios, en especial muchas personas mayores y discapacitados». «No nos convencen las razones del gerente del Hospital para el traslado al Centro de Salud ‘Río Tajo’ y mostramos nuestro desacuerdo con la medida», expresaban los vecinos en el comunicado, donde exigían a los responsables en materia de Sanidad que «reflexionen» sobre esta medida y que «tengan en cuenta nuestros problemas y peticiones».
La concentración vecinal contó además con varias intervenciones gracias a los megáfonos que portaban, en los que de forma espontánea varias personas incidieron en el rechazo al cierre del centro de salud. «Nos ningunean y cierran el centro porque les conviene y tienen todo planeado», clamaba una usuaria del ambulatorio, quien exigía además que se ofreciera información a los vecinos sobre el tipo de centro «especial» que se instalará en esta ubicación.
«El traslado afectará a la salud de los pacientes al tener que ir más lejos, además de suponer más gasto económico», apuntaba otro vecino congregado en el lugar, donde señalaban que «muchas personas tendrán que coger el autobús o un taxi» para llegar a la nueva ubicación del ambulatorio, sin olvidar el nuevo copago sanitario.
Asociación de vecinos. La presidenta de la asociación de vecinos de La Solana, Antonia Avis, estuvo presente en la protesta junto a otros miembros de la agrupación, quienes esperaban una mayor afluencia de vecinos afectados para la próxima concentración del viernes que viene. La representante vecinal denunció que este cierre ha llegado «cuando la gente está relajada y de vacaciones» para evitar más repercusión de las protestas, además de asegurar que las pasadas reuniones del gerente del Hospital de Talavera con las entidades vecinales, éste había garantizado que el centro de salud no se cerraría.
«El rumor fue desmentido por el gerente en varias reuniones con la federación de asociaciones de vecinos y le creímos», recordaba Antonia Avis, quien incidía en que no se habían «cumplido los plazos» para el aviso de cierre, contra el que van a recoger firmas.