Minutos antes de las ocho de la tarde una llamada al 112 alertaba del incendio que ayer asoló una amplia superficie de la finca Valdehigueras, junto al barrio de Santa María. Las rachas de viento y la sequía del invierno fomentaron el rápido avance de las llamas que llegaron hasta la carretera de Los Navalmorales, la CM-4102.
La rápida intervención de los Bomberos de Talavera, y el apoyo logístico del Servicio de Extinción de Incendios de Castilla-La Mancha (Infocam), que participó en los trabajos de control y extinción de las llamas con 19 agentes, un helicóptero de extinción de la base del Cerro Negro, una cisterna nodriza, un retén helitransportado, un retén terrestre y dos vehículos autobomba, según informaron a este medio desde la Consejería de Agricultura, evitó que el incendio llegase a las parcelas que lindan con la finca Valdehigueras, y que se quedaron a escasos metros de las llamas.
La expectación era máxima. La Policía Local cortó al tráfico la CM-4102, mientras que el Cuerpo Nacional de Policía acordonaba la zona y pedía a los vecinos que desalojasen sus casas por la proximidad de las llamas. «Nos han dicho que fuera, que todos al camino», decía una de las testigos del suceso que afectó a terreno agrícola, juncos y cañas del canal que atraviesa la finca, en las cercanías de la piscina municipal del barrio de Santa María.
La proximidad de una vaquería con cerca de medio centenar de reses, y de varias casas, obligó a la Policía a establecer un círculo de seguridad. A pesar de lo aparatoso del incendio, no hubo que lamentar daños personales, ni materiales.
Las causas. Los vecinos no lo dudaban. Según relataron varios residentes en las parcelas aledañas a la finca Valdehigueras, las llamas se produjeron junto a una torreta del tendido eléctrico, al lado de un pozo, por la manipulación de los cables para la venta de cobre. «Han sido los ocupas que han venido a la labranza de las casas de la Puerta de Cuartos», explicaba uno de los vecinos que dijo ver cómo surgían las llamas.
Desde hace dos días, señalaron los testigos, viven en una casa de labranza de la finca Valdehigueras los ocupas que durante meses han permanecido en las casas bajas de la avenida Real Fábrica de Sedas, junto a la rotonda de Los Leones, enfrente del polideportivo José Ángel de Jesús Encinas. «Estaban desmantelando todo el cuadro eléctrico para venderlo en la chatarra», decía otro de los vecinos, que siguió los trabajos de extinción junto a decenas de residentes expectantes.