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UNIVERSIDAD CASTILLA-LA MANCHA

El historiador Hilario Rodríguez de Gracia fundamenta la identidad de varios retratos del Greco

ademingo@diariolatribuna.com - miércoles, 7 de mayo de 2014
Rodríguez de Gracia (derecha) fue presentado por el también historiador y profesor Juan Estanislao López Gómez. - Foto: David Pérez
Descartó la identificación habitual del párroco Andrés Núñez de Madrid en 'El entierro del conde de Orgaz' y concluyó la fecha de 1596 para la realización del retrato del cardenal Niño de Guevara

Adolfo de Mingo Lorente

El historiador Hilario Rodríguez de Gracia, que ayer se incorporó al ciclo de conferencias ‘Los Martes de Lorenzana’, organizado por la Universidad de Mayores José Saramago (Universidad de Castilla-La Mancha) para realizar un análisis de los personajes contemporáneos del Greco a través de sus pinturas, reafirmó la identidad del retrato de Francisco de Pisa (a menudo interpretado el personaje como Giacomo Bosio) y propuso descartar la identificación tradicional del sacerdote oficiante de El entierro del conde de Orgaz como el párroco Andrés Núñez de Madrid.

También fijó la autoría del retrato del cardenal Niño de Guevara en el año 1596 y repasó nombres como los del comerciante genovés Pedro Bocangelino y el culto escribano Blas de Hurtado. Rodríguez de Gracia, que fue presentado ante los asistentes por el organizador de estos cursos desde hace más de una década, el también historiador Juan Estanislao López Gómez, apoyó sus conclusiones en fuentes documentales y en los testimonios de personajes de finales del siglo XVI como Juan Bautista Chaves Arcayo.

Andrés Núñez de Madrid. La vida de este sacerdote, párroco de Santo Tomé en el momento en que el Greco realizó la pintura, «es muy desconocida, a excepción de aproximaciones realizadas por autores como Jaime Sánchez Romeralo». Hilario Rodríguez de Gracia contextualizó al personaje, recordó que su capellanía había sido instituida por su padre, Antonio de Madrid, y explicó que el erudito Luis Astrana Marín sostenía que la familia era conversa y emparentada con la de los Jarada, algunos de cuyos miembros habían muerto quemados en Toledo en 1453. Esta parentela, señaló el ponente, no es del todo probable, puesto que el apellido era habitual en el Toledo del siglo XV sin que existiese un parentesco declarado entre sus portadores.

Gracias a su testamento es posible destacar que Andrés Núñez de Madrid legó la pintura de un Calvario, realizada por el Greco, a un enclave denominado Navalperal del Campo, que formó parte de la Tierra de Arévalo y que desapareció hace muchos años. La pintura se conserva en la actualidad en el pueblo segoviano de Martín Muñoz de las Posadas. «Aparte de que el cuadro está firmado, el testamento del párroco de Santo Tomé -que ha sido estudiado por Rodríguez de Gracia y que permanece inédito, aunque no por mucho tiempo- apunta directamente al Greco».

La particularidad de esta pintura es que en ella aparece retratado el propio donante en posición orante junto a Cristo, San Juan Evangelista y la Virgen. Desde el punto de vista del historiador, el retrato de Andrés Núñez de Madrid no coincide con su supuesto equivalente en El entierro del conde de Orgaz; por el contrario, Hilario Rodríguez de Gracia propone que se trate del personaje situado en el extremo izquierdo del cuadro, pintado detrás del fraile franciscano. «Se trata de un entuerto que tiene ya muchos años. Fue a comienzos del siglo XX cuando Verardo García Rey propuso, en un artículo publicado en el periódico El Castellano, que el personaje recubierto con la capa pluvial en El entierro del conde de Orgaz no tendría que identificarse necesariamente con el párroco Núñez de Madrid».

Juan López de la Cuadra. Este personaje, de «oscura biografía», era mayordomo de la iglesia de Santo Tomé. Fue él quien firmó el contrato para la confección del cuadro y sus condiciones ante el escribano Sánchez de Canales.

«López de la Cuadra sustituyó como mayordomo parroquial a Ruiz Durón, que es a quien se suele identificar con el personaje que contempla el milagro, revestido y de espaldas, en la zona de la derecha». Esto, según Hilario Rodríguez de Gracia, no pudo ser así, puesto que Ruiz Durón había fallecido ya en el momento de realizarse el cuadro. El historiador, quien halló en el Archivo de Simancas el testamento de Juan López de la Cuadra, explicó que este personaje era hermano del contador del marqués de Villena y duque de Escalona (quien arrendó al Greco las habitaciones en las cuales se instaló en la Judería en 1585). En esta villa murió y desde allí fue traído a Toledo para ser enterrado en Santo Tomé.

Pedro Bocangelino. Este boticario y comerciante genovés fue uno de los acreedores del Greco, según consta en el contrato de liquidación de El entierro del conde de Orgaz, junto a Francisco Medina y Francisco Buendía. «Formó con su yerno, Paulo Baba, una compañía comercial dedicada a la compraventa de la lana. Esta era tratada en los lavaderos del Cañal, pasado el puente de San Martín, y desde Toledo se trasladaba a Alicante, en donde era embarcada con destino a Génova». Aparte de aparecer en el contrato de liquidación de la pintura, prosiguió Rodríguez de Gracia, Pedro Bocangelino llegó a poseer un San Francisco y un Salvador de la mano del pintor, según el inventario de sus bienes.

Francisco de Pisa. El cuarto personaje al que se refirió el historiador fue Francisco de Pisa, cuyo retrato en miniatura es posible apreciar en la exposición El Griego de Toledo (Museo de Santa Cruz) y que también fue representado por el Greco en una conocidísima pintura procedente del convento toledano de las Benitas que a menudo ha sido interpretada como una semblanza del italiano Giacomo Bosio. La pintura, según Rodríguez de Gracia, pasó al convento tras la muerte de Pisa, según han concluido en nuestros días otros especialistas de reconocido prestigio, como Balbina Caviró.

«Fue otro personaje muy interesante, a quien su ascendencia conversa le impidió prosperar dentro de la carrera eclesiástica». No obstante, gracias a su amistad con los hermanos Covarrubias, de quienes fue fámulo en Salamanca, llegó a convertirse en capellán en el Colegio de Santa Catalina, donde se doctoró, llegó a catedrático y decano de la Facultad de Artes y de Teología.

Fernando Niño de Guevara. Hilario Rodríguez de Gracia se detuvo también durante la conferencia en el «excepcional retrato» que el Greco realizó del cardenal Fernando Niño de Guevara. «Los historiadores del arte han propuesto varias fechas para datarlo. Yo creo que fue pintado en 1596, porque Niño de Guevara no aparece retratado aún con las insignias de inquisidor general. Por otro lado, sabemos que permaneció varios meses en Toledo en esas fechas, según se recoge en un fabuloso testimonio de Chaves Arcayo que se va a publicar próximamente».

Niño de Guevara, quien también acudiría a Toledo en 1601, para imponer los atributos arzobispales a Bernardo de Sandoval, era por otra parte pariente de Niño de Ayala, fundador de la ‘academia’ que, según diversos historiadores, frecuentaba el Greco.

Blas de Hurtado. Por último, el conferenciante se refirió al escribano Blas de Hurtado, quien formuló el contrato para el encargo del retablo de Talavera la Nueva. «Como buen escribano, tenía una espléndida clientela, y también y un patrimonio de enorme valor, nada menos que una biblioteca con 150 volúmenes y una colección de 117 pinturas», entre ellas una de las versiones de La oración en el huerto y dos retratos de Fernando Niño de Guevara y del doctor Rodrigo de la Fuente.

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