El poeta Sergio Macías aterrizó el jueves en la Galería Cerdán apoyado en un bastón y trajo bajo el brazo también una profunda capacidad creativa mostrada en más de 25 publicaciones de poesía, narración y ensayo. Asesor Cultural de la Embajada de Chile en España, reside en Madrid y tiene nacionalidad española desde el año 1982, pero no ha perdido el peculiar acento chileno: «Mi poesía tiene tres corrientes», comenta a este diario.
Se trata de tres variantes de una misma voz que ha puesto titulos a sus poemarios como ‘Ziryâb: el mágico cantor de Oriente’. La primera de estas corrientes se remonta a sus años de vivencia en Chile y recuerda la naturaleza exuberante del país sudamericano. «El mar, el desierto, los bosques o el hielo milenario influyen en los poetas, y yo tengo de eso», reconoce el autor también del libro ‘El Madrid de Pablo Neruda’. Como segunda vertiente, figura el contenido árabe de sus composiciones después de muchos estudios sobre esta lengua. Como tercera parte, se incluye la poesía cósmica.
En su producción de poesía amorosa, hay mucha influencia árabe, por ejemplo. «Hay una parte que tiene esa delicadeza, esa metáfora para dar a conocer la belleza y el amor mismo», indicó Macías, que fue presentado por Remo Ruiz.
«Después de leer a Kafka se dieron un beso/de tortuga./Se amaron como dos animalitos./Olvidándose desde entonces de la gente./A veces uno se sube en el otro./Se transportan alegres por toda la habitación», reza parte de uno de sus poemas, ‘Por culpa de Kafka’, en referencia al relato ‘Metamorfosis’.
Amigo de Joaquín Benito de Lucas, coincidieron incluso como poetas en Bagdad. Aparte del árabe, el autor chileno conoce mucho la literatura hispanoamericana, base de su primera formación académica. «Es un continente emergente, de pocos años. En la literatura misma, no tiene más de 300 años», explica. Así, destacó a Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Antonio Skármeta, Juan Rulfo o Isabel Allende. En este sentido, se ha especializado en la influencia de la cultura árabe en la literatura latinoamericana.
Su compatriota Neruda, a quien conoció, es uno de sus referentes y lo considera el poeta muerto más vigente por las ventas de sus libros. «Su poesía me ha impactado tanto como el poeta norteamericano Walt Whitman, que también es un poeta épico», detalla y agrega que tomó como protagonista de sus creaciones a cualquier objeto. «Nos ha deslumbrado a las generaciones siguientes. No nos podíamos quedar ajenos a su poética. Sentimos su influencia y tratamos de escapar de ella», concluyó.