El CD Toledo ha fijado un nuevo rumbo. Con otro capitán. Y con un tipo de barco diferente para llegar a buen puerto. El máximo accionista de la entidad verde, Grupo Essentium, ha confiado la presidencia a Fernando Collado, el anterior director general, mientras que Juan José del Valle se queda fuera del organigrama del equipo.
Era una de las posibilidades que se barajaban y el propio Fernando Collado se ocupó, como nuevo presidente, de dar la noticia sobre su nuevo cargo. Durante su comparecencia, trazó las líneas maestras de un proyecto deportivo con sensibles diferencias respecto al anterior. O anteriores, porque cada año se vivía una historia en el cuadro capitalino.
«Para mí es el máximo honor que puedo tener a nivel profesional», dijo en una de sus primeras declaraciones, antes de exponer el tipo de proyecto que tiene para el conjunto verde. De las palabras de Collado se desprende que se quiere apostar por un modelo hasta cierto punto sostenible, que eche raíces en la ciudad y permita construir un club serio que no esté a merced del resultado de un partido concreto. «No se puede permitir descender cada vez que se produzca un ascenso ni que haya los vaivenes de otras temporadas», sentenció el mandatario capitalino.
Por ello, indicó que «hay dos ideas muy claras: la primera es que vamos a apostar por el trabajo de cantera, el cambio de rumbo será evidente y todos los que estén aquí deben saber lo que significa este club». Además, avanzó que se acabará «con algunos hábitos y costumbres que no eran buenas».
La segunda premisa que lanzó Collado sobre el modelo que se quiere implantar tiene que ver con la afición. Así, reveló que «necesitamos el apoyo de nuestra masa social y el objetivo en este sentido será claro y contundente: debemos ser personas cercanas y que la gente nos perciba así, además de que mi empeño será que toda la gente de la ciudad y la provincia conozca al club».
Estas dos líneas de trabajo, para sentar las bases de un CD Toledo mejor, son lo que el nuevo presidente definió como «el ADN del club». Y es que, Collado entiende que «la grandeza de un equipo no reside en la categoría en la que milita, sino en el apoyo que tiene de la gente cuando sufre un tropiezo; todos tenemos ejemplos de eso».
Lo que no pudo esquivar el mandatario toledano fue el debate sobre el objetivo para la próxima temporada. Desde su perspectiva, siguiendo con la línea de cautela que debe regir la entidad a partir de ahora, «la meta debe ser intentar crecer, no de forma tan inmediata, pero sí de manera segura».
Y es que le preocupa especialmente «dar pasos muy sólidos para que no vuelva a pasar lo de las últimas campañas, en las que a un ascenso le ha seguido otro descenso porque la idea era subir como fuese a Segunda B; no podemos permitir que pase otra vez lo mismo y trabajaremos para tener un proyecto que nos mantenga ahí».
Para aspirar a pelear por la zona alta de la clasificación, se confeccionará un presupuesto que se está ultimando y que se caracterizará por ser «austero y coherente» con la situación económica general que se vive en el país. Por ello, no dudó en tachar los sueldos de 2.000 y 3.000 euros mensuales para jugadores de anteriores temporadas como «aberraciones». Incluso, llegó a deslizarse la posibilidad de que el CDToledo «aspira a financiarse por sí mismo en el futuro, para garantizar su supervivencia sin depender siempre de terceros».
Ilusión por la base. Collado apuntó que la austeridad y los contratos más ajustados no mermarán la exigencia de los verdes, «que siempre será máxima y que, por presupuesto, nos obligará a estar arriba también esta temporada». Sin embargo, cree que «se puede tener más ilusión en el primer equipo si está formado por gente que viene desde abajo».
Siguiendo con el apartado de futbolistas, su deseo es que la afición «se sienta orgullosa de los jugadores que lleguen al primer equipo, no que los vean como gente que está de paso por el club», además de su intención de inculcarles a todos que «llevar esta camiseta te obliga a competir».
Incluso, ante rivales más modestos, de los que Collado espera que «miren al CD Toledo como a un amigo». Y es que, desde su perspectiva, la entidad verde «les respeta a ellos porque gracias a la dedicación de la gente que trabaja en ellos, están en la misma categoría que nosotros».
Ésta debe ser la nueva identidad de un conjunto que aspira a que «todos los equipos tengan claro lo que significa este club y a qué se juega, desde el primero hasta el último». Todo para construir un proyecto sólido, un modelo, que pueda dotarle a la entidad de la estabilidad que se ha echado en falta en las últimas campañas, donde los sueños de grandeza se han roto por un trabajo ineficaz o visceral. Que Fernando Collado tenga toda la suerte del mundo, porque será suerte del CD Toledo.