El fin de semana ha estado cargado de actos religiosos en la ciudad de Toledo. Como cada año, el primer domingo de febrero, la virgen de La Candelaria se conviertió en la protagonista, al recorrer las calles de distintos barrios de la ciudad en procesión.
No en vano, numerosos vecinos se acercaron la tarde-noche del sábado a las inmediaciones de la ermita de San Antón para asistir al encendido de la tradicional luminaria a las puertas del templo. Y fue durante la mañana de ayer cuando la luz de las hogueras dio paso a la luz de la candela que iluminó las calles del barrio con la procesión organizada por la Hermandad de la Virgen del Buen Alumbramiento.
También por la mañana, en torno a las once, también tuvo lugar la procesión de la Virgen de la Salud, que partiendo del convento de San Clemente recorrió las calles del Casco acompañada de la luz de las velas que portaban sus fieles -menos de los habituales por la gélida mañana que hizo ayer en Toledo- el estandarte de su cofradía y las notas interpretadas por la banda de música.
Vestida con un manto de color azulón bordado en plata y portada a hombros por una decena de hermanos, nuestra señora de la Salud hizo su tradicional recorrido entre el fervor de los vecinos del Casco y con la presencia de los concejales Maite Puig (PSOE) y Fernando Sanz (PP).
La Candelaria en Azucaica. Un par de horas más tarde, el protagonismo se trasladó al barrio de Azucaica. Allí, el día amanecía con una diana floreada desde primera hora, que anunciaba la festividad del día de su patrona. Una jornada que reúne en el barrio a familias y vecinos de todas las edades, que no faltan a la cita con la tradición y con su virgen.
Amaneció nublada y muy fría la jornada, a diferencia de lo que por «tradición» suele ocurrir este día en Azucaica. Y es que, los vecinos más veteranos del barrio recuerdan que «normalmente para Candelaria sale el sol» y acompaña a la virgen en la procesión por las calles de la barriada.
Fueron muchos los vecinos que no quisieron perderse la misa en la iglesia de Azucaica -abarrotada de gente- el acto de entrega de los niños nacidos el año pasado a la virgen para que les acompañe y les proteja a lo largo de su vida, y las ofrendas y cánticos del coro parroquial.
Más tarde, llegó el turno de esperar, a los pies del templo, la salida de la imagen de la Candelaria y de realizar el tradicional recorrido en uno de los días más destacado en el calendario de los que residen en esta zona de la ciudad.
Y es que, más allá de creencias religiosas, La Candelaria «une a los vecinos y nos hace encontrarnos en un día tradicional para todos», explican.
Antes de la procesión, llegó el turno de la puja para llevar las cintas de la virgen, que vestida con un precioso manto de terciopelo bordado realizó el tradicional recorrido por las calles del barrio -con muchos balcones engalanados para la ocasión- encima de su carroza adornada con flores y velas.
Cientos de fieles estuvieron con la nuestra señora de La Candelaria, además de la vicealcaldesa de la ciudad, Paloma Heredero, y los concejales "populares" Valle Arcos y Vicente Romera.
Por la tarde, tuvo lugar la rifa de las roscas, las cintas y los centros de flores.