El servicio de autobuses urbanos de Toledo capital va a dejar ser gratis total para la mayoría de los jubilados. El concejal de Movilidad, Rafael Perezagua, dice que las 15.000 tarjetas naranjas que existen en la actualidad dan lugar a 1,3 millones de viajes anuales que cuestan 1,7 millones de euros que la ciudad no se puede permitir. De esta manera el equipo de Gobierno consigue que los pensionistas con ingresos por encima de la media contribuyan al mantenimiento de un servicio que «es costosísimo».
De todas formas, en lugar de «acabar de un plumazo» con la subvención, como dice Perezagua que ha hecho el Gobierno regional, el Ayuntamiento de Toledo establecerá un criterio selectivo por el cual mantendrá la gratuidad para las rentas más bajas y al resto de jubilados les aplicará una rebaja (pagarán en torno a 30 céntimos como ahora ocurre con los prejubilados).
La medida se enmarca dentro del objetivo general de ir «reduciendo el peso» de la subvención anual del servicio que en 2011 fue superior al 50 por ciento de coste total (4,6 millones de euros de subvención en un coste total de 8,5 millones de euros). Según los datos del gabinete técnico de estudios económicos la influencia de los viajes gratis fue muy importante ya que suben al autobús sin pagar un 25 por ciento de los 7,7 millones de viajeros que utilizaron este medio el año pasado.
Renta y foto. Ahora comienza el procedimiento administrativo con modificaciones de reglamentos y de modelo de gestión de manera que los usuarios que quieran la tarjeta tendrán que llevar algún documento acreditativo de su renta. Perezagua dice que también aprovecharán para crear otro modelo de carné con fotografía que identifique al usuario.
«El sostenimiento de un servicio público tan caro como es en Toledo el transporte público aquellos que tienen pensiones por encima de la media deben hacerlo pero quienes tienen pensiones mínimas deben seguir beneficiándose de la gratuidad», dice Perezagua.
Según los cálculos del concejal de Movilidad serán necesarios al menos dos meses para tener a punto todas las modificaciones normativas a lo que habrá que añadir un periodo de actualización para los usuarios de manera que hasta septiembre no cree que entre el vigor la nueva tarjeta.