Dos menores de diez y quince años de edad permanecen estables dentro de la gravedad en los servicios de cuidados intensivos del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, después de ser rescatados durante la madrugada de ayer de un incendio ocurrido en el número seis de la calle Río Puentesecas, del Polígono. Los dos hermanos se intoxicaron al respirar el humo procedente del piso inferior y de la escalera del portal, que había invadido toda la vivienda familiar. Los bomberos encontraron a la más pequeña tendida inconsciente en el pasillo, y a su hermano en la cama. Tuvieron que rescatar también a los padres de la terraza.
Las llamas se propiciaron en el tercero A del número 6 de Río Puentesecas sobre las dos y cuarto de la madrugada. Tuvieron su origen, según explicó el inquilino del inmueble, en un cortocircuito del brasero situado en la cocina. Rápidamente se expandieron y salieron a la escalera, donde el friso de plástico propició no sólo que crecieran, sino también humo tóxico. El incendio afectó a toda la escalera en el tercer y el cuarto piso del inmueble. Las puertas quedaron complemente calcinadas. E incluso cedió parte del techo.
El inquilino de la primera vivienda afectada salió corriendo y dio la voz de alarma. Sus vecinos, Diego y Jessy, pudieron salir por su propio pie, después de unos primeros momentos de pánico. Otros tuvieron que ser rescatados por los bomberos. El humo era muy negro y no había luz. Ante la imposibilidad de salir por las escaleras, los inquilinos se refugiaron en las terrazas. E incluso llegaron a lanzar a la calle unos colchones, contemplando la posibilidad de saltar. Pasados estos momentos, Diego y Jessy pudieron salir por las escaleras, no del todo indemnes, dado que él tuvo algunas quemaduras en la cara y una mano.
El humo y la falta de luz hizo imposible la huida para los inquilinos de la planta superior. Unos vecinos se refugiaron en la terraza, situada al otro lado del inmueble, después de que su perro les advirtiera de la situación. Pero la peor parte se la llevaron los inquilinos de la vivienda superior a la casa en que se originaron las llamas. Al percatarse de lo que estaba ocurriendo, y en vista de que no podían salir a la terraza, porque por allí subía el humo, la familia intentó salir a la calle. Pero lo que provocó fue un efecto chimenea, que propició que por allí saliera el humo tóxico que se había originado. La puerta permaneció abierta hasta que llegaron los bomberos.
El recate. Hasta el lugar del siniestro se trasladaron dos dotaciones del Bomberos, así como tres unidades UVI, cinco ambulancias y dotaciones de Policía Local y Policía Nacional, quienes colaboraron en primer lugar en las labores de rescate, y también en apagar el incendio. Allí se encontraron con situación bastante complicada con mucho humo en las escaleras, fuego en el piso siniestrado y algunos vecinos en las terrazas.
Una mujer pedía socorro desde una ventada, y el padre de los niños afectados estaba intentando descolgarse desde su balcón. Ante esta estampa, los agentes de la Policía Nacional que llegaron en primer lugar iniciaron el desalojo de las dos primeras plantas. Tuvieron que sacar en volandas a algunas personas de avanzada edad. Sin embargo, en vista de la humareda, los agentes no accedieron a los dos pisos superiores, puesto que hubiera sido peligroso para sus vidas.
Instantes después, comenzaron a llegar dotaciones de Bomberos, quienes procedieron a refrigerar el edificio, y también al desalojo del inmueble, en colaboración con la Policía. Una vez enfriada la escalera, un bombero accedió a los pisos superiores, y se encontró a la niña tumbada en el suelo en un entorno completamente inundado por el humo. La bajó hasta la segunda planta, donde se la cedió a otro agente de Policía, y retornó corriendo a la cuarta planta, preocupado por el estado de los demás inquilinos. Fue allí donde se encontró al joven de quince años, tendido sobre su cama, también inconsciente.
Tras unos primeros instantes en los que todos los presentes, incluso los vecinos, echaron una mano en la extinción de las llamas, los Bomberos terminaron por hacerse cargo por completo de la intervención. Con la autoescala también rescataron a los padres de los niños afectados y a otra pareja de vecinos. El padre estaba colgando, enganchado entre dos terrazas.
Los servicios de urgencias atendieron en el lugar a varias personas. Finalmente, fueron trasladados al Hospital Virgen de la Salud los cuatro miembros de la familia intoxicada y otra vecina, víctima de un ataque de ansiedad. Tanto esta como el padre fueron dados de alta a lo largo del día de ayer. La madre continúa en observación, con pronóstico reservado. Son los pequeños los que siguen ingresados, el niño en la UVI y la niña en la UVI pediátrica, estables dentro de la gravedad.
Vuelta a casa. El inquilino de la vivienda en la que se originó el incendio ha prestado declaración en dependencias policiales. Los vecinos recordaban que estaba muy afectado por lo ocurrido y a la puerta del inmueble no hacía otra cosa que pedirles perdón a todos por lo ocurrido.
Agentes de la Policía Científica han inspeccionado ya todo el lugar. En principio, parece que el inmueble no ha sufrido daños estructurales, aunque son varios los inmuebles que han padecido las llamas y más los que se han ennegrecido con el humo. Además, todo el sistema eléctrico y los fusibles están achicharrados.
A mediodía, y previa autorización de los Bomberos, el Ayuntamiento permitió el paso a los vecinos de la primera y la segunda planta, que podrán volver a sus viviendas una vez que se restaure el fluido eléctrico. Los inquilinos de los dos pisos superiores tan sólo han podido acceder a sus inmuebles a recoger medicinas y material de primera necesidad. La mayoría de ellos se han realojado en casas de familiares, hasta poder retornar a la suya.