Segundo derribo en las 48 viviendas. La conocida ‘L’ del barrio de Santa María de Benquerencia va perdiendo su forma con la demolición de las viviendas que está llevando a cabo la empresa ‘Demoliciones AG’ en el marco del proceso emprendido por la Junta y el Ayuntamiento para recuperar esta zona y levantar nuevas viviendas que den calidad de vida a sus propietarios.
Las personas que ocupan las viviendas que aún no han sido desalojadas porque pertenecen a los bloques en los que se actuará en la última fase observaban ayer cómo el portal 104 iba cayendo al suelo trozo a trozo. La maquinaria se puso en marcha coincidiendo con la llegada por sorpresa del alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, que acudió acompañado por la concejala de Servicios Sociales, Ana Saavedra, y el delegado provincial de Ordenación del Territorio, Félix Ortega.
Por unos momentos, el ambiente se volvió tenso puesto que las familias que serán desalojadas próximamente para derribar la parte de viviendas que aún quedan en pie se acercaron hasta el lugar donde se encontraba el alcalde. Pretendían hablar con él para expresarles su malestar porque serán realojados en lugares fuera de Toledo, mientras que las personas que han sido ya desalojadas continúan viviendo en la capital.
Pero las situaciones son muy distintas y, por tanto, también las soluciones. Y así de claro lo quiso dejar el alcalde pero también el delegado, que fue el primero en atender a los medios de comunicación presentes. Ortega explicó en primer lugar que lo que se estaba acometiendo era la demolición del tercer portal en el marco del proceso «complejo y delicado» que significa el desalojo y demolición de las 48 viviendas, paso previo para iniciar el plan especial de reordenación de esta zona con el que se pretende solucionar el problema social y de vivienda generado.
«Un paso más», según el delegado, que continuará con el derribo de los otros tres portales, para lo que desde el equipo multidisciplinar se están haciendo las gestiones necesarias de cara al desalojo. Los realojos que ya se han llevado a cabo, señaló, responden a «diversas y distintas situaciones», puesto que algunos han buscado piso por su cuenta y en otros casos no ha sido necesario porque los pisos eran propiedad de herederos. Otros han ido a viviendas del entorno de Toledo, algunos aceptándolo y otros sin embargo manifestando su voluntad de poder quedarse a vivir en Toledo. «El equipo multidisciplinar está haciendo todo lo posible por solucionar esa situación», aseguró.
soluciones definitivas. El alcalde, por su parte, manifestó que «la buena voluntad ha primado pero ha llegado el momento de plantear soluciones definitivas». En este sentido, sostuvo que la solución que se está planteando necesita de coraje «pero yo he sido elegido para tomar decisiones, algunas con dureza, o mejor dicho con claridad y con firmeza».
Corregir un error cuesta mucho, dijo, aunque entiende que «se lo merecen los vecinos del Polígono, que tienen mi compromiso político e institucional de que nunca se repetirá algo que tenga que ver o que parezca gueto, ni en este barrio ni en otro». Valoró que la intervención en las 48 se está haciendo «con muy buenas mañas», con sensibilidad, equipos profesionales y con acuerdo entre Junta y Ayuntamiento.
«No tenemos nada contra ninguna problación», afirmó, pero «algunos tienen que entender que para recibir ayuda se tienen que dejar ayudar y que la ayuda a unos no puede significar un problema para la inmensa mayoría de los ciudadanos», advirtió.
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