Desde este desván, he firmado tres Infiernos dedicados, en modo de titular/adjetivo, a lo que el alcalde de esta ciudad llegó a llamar “paraíso”. Siento que una página escondida en otra y guardada ésta última en la del Ayuntamiento, donde se colgaban imágenes de perros en adopción de ese espantoso lugar, me callara la boca y me llevara a dar una oportunidad. Pero se acabó.
Mi perrera favorita es noticia en la revista Interviú. Sí, sí, la nuestra, la de Talavera. ¿Titular? “Abandonados, encerrados y sacrificados. Denuncian que se puede desamparar a las mascotas en la perrera municipal”. Les invito a leerlo.
De primeras, viendo el reportaje, uno se topa con una cifra vergonzosa y cruel como la perrera. Cada año se sacrifican mil animales en ella. Este número de asesinatos es justificado por nuestra concejala de Sanidad recordando que ellos no son “una protectora”. Absurda contestación, evidentemente no lo son, porque en una protectora jamás matarían a ni un solo animal contando con una superficie de 12.000 metros cuadrados.
Pero es que en una protectora jamás instalarían una porquería de jaula en la misma entrada para que los indeseables que abandonan a sus mascotas lo hagan de rositas. Uno va, mete al animal en la jaula y se larga. Ya no hace falta ni sufrir vergüenza. En esa jaula, la protectora Apata ha comprobado cómo en un solo fin de semana se pueden llegar a abandonar a cinco animales y acabar dos de ellos muertos ante ataques de los otros. Las denuncias por estos lamentables hechos llegaron a la Delegación del Gobierno y a las instancias autonómicas y nuestra Concejalía de Sanidad ha respondido dividiendo en tres partes la jaula. Cómo si a alguno de los que dejan allí a los pobres animales le importara una mierda qué va a ser de ellos. Pero Maribel Gil afirma estar confiada de que no se imponga denuncia a la perrera porque, además, recuerda que el Ayuntamiento ha hecho una página de adopciones. No sé si lo sabe, señora Gil, pero esa página lleva toda esta semana sin funcionar.
Aún así, desde que se creó tal enlace, he entrado casi a diario en él y no entiendo el porqué de tanto sacrificio. Nuestra perrera cuenta con 34 jaulas y unos corrales; en esa página solían aparecer unos diez perros para su adopción. A los días, ésos pobres condenados al corredor de la muerte dejaban de ocupar su lugar en Internet para ser sustituidos por otros diez. Soy de Letras pero a sumar y restar llego, y sé de animales más que este Ayuntamiento, según me está demostrando: en 34 jaulas deberían ubicarse más de una decena de canes, muchísimos más. ¿Qué está pasando? Cierto es, sacrificar es más barato que alimentar.
Me quedo sin espacio pero no sin ganas de hablar y luchar. Los animalistas de esta ciudad, que somos bastantes, tenemos mucho que decir. Otra perrera es posible y no vamos a parar hasta conseguirlo.
Esther, yo también te quiero dar la enhorabuena por lo valiente que eres atreviéndote a decir las cosas como son, de forma tan abierta y sin tapujos. Es un gusto, de verdad, en una ciudad donde mucha gente tiene miedo a hablar.
Rafa, muchas gracias por tus ánimos y apoyo. Esta ciudad necesita un cambio urgente en política de protección animal, sobre todo, porque actualmente es inexistente. Pero para poder hacer algo, tenemos que estar unidos los que creemos que sí es posible. Cuento contigo. Un abrazo.
Enhorabuena por abrir los ojos y contarlo. Desde luego no es un paraiso para los cientos de animales maltratados, abandonados y finalmente asesinados. Me imagino que el señor Rivas decía que nuestra ciudad es un paraiso pensando en las personas y empresas sin escrupulos con ambición desmedida por obtener beneficios economicos con el menor esfuerzo. Sí debe ser un paraiso para Isolux, sus amiguetes y sus inútiles aparcamientos. Para el resto de ciudadanos concienciados con las causas animalistas o ecologistas que queremos una ciudad amable, educada, respetuosa y con empleo, Talavera se está convirtiendo en un autentico infierno.
Animo Esther sigue asi.