Desde hace unos días el Secretario de Estado de Aguas, señor Puxeu, viene hablando del trasvase al Tajo Medio como una realidad a medio plazo, y lo hace con la desfachatez del que toma decisiones a espaldas de los ciudadanos para cuyo servicio ha sido nombrado. Esa prepotencia solamente la puede mostrar quien hace algo despreciando a toda una región y a quienes les gobiernan, o quien ya ha pactado bajo la mesa ese mismo proyecto con esos representantes y sus partidos. Este hecho es más indignante cuando además se perpetra contra los intereses de las decenas de miles de ciudadanos que se manifestaron el 20-J con los partidos que ustedes dirigen en Talavera, precisamente en contra de lo que pretende hacer el gobierno. Solamente los alcaldes socialistas de Toledo y Talavera y el Partido Popular de esta ciudad se han pronunciado explícitamente contra ese atropello. El gobierno de Zapatero, en boca del ministro José Blanco, ya apuesta en declaraciones realizadas en Murcia por ese descabellado proyecto, y lo dicen cuando a la Plataforma de Talavera y a sus regantes no les han recibido ni una sola vez, mientras que la vicepresidenta Fernández de la Vega o Puxeu sí se han hecho la foto con los regantes murcianos en repetidas ocasiones, con un desprecio imperial por los ciudadanos de Talavera y el resto de la cuenca del Tajo.
Ese trasvase se añadiría al trasvase Tajo-Segura y no supondría el cierre del mismo en esa fecha de caducidad, a la que ustedes, señor Barreda y señora Cospedal, ya han renunciado en el futuro estatuto de autonomía de la región. Tampoco han mostrado ninguno de ustedes beligerancia alguna contra el expolio que se está haciendo de las aguas del Alberche para llevárselas a Madrid y dejar a nuestros regantes sin sus derechos de más de medio siglo sobre el agua de nuestro otro río. Ni una sola declaración en defensa de los intereses económicos de nuestra comarca, cuando además ese agua consigue, discurriendo por el cauce del Alberche hasta Talavera, que no sea éste un río muerto en verano.
El trasvase del Tajo Medio, todos sabemos que, como pretendían los proyectos de los años 90, tiene como objetivo final llevarse las aguas del Tiétar y de las gargantas de Gredos hacia el Mediterráneo, más que las pútridas aguas de Valdecañas, aunque la codicia y los intereses económicos de los dirigentes de las comunidades del Levante tienen capacidad y rapacidad suficientes para intentar llevarse todo aquello que les dejen, y de todas formas, aunque no fuera así, los embalses de Monteagudo, y Ramacastañas, y el recrecimiento del pantano del Guadyerbas que, en compensación por el trasvase del Tajo Medio, pretende el presidente de Extremadura, conseguirían ese mismo objetivo: dejar completamente seca a la comarca natural de Talavera.
Por otra parte, decir que se hace un trasvase desde Valdecañas es lo mismo que decir que se hace desde Azután, porque este embalse, que es el único reservorio de agua que quedaría en nuestra comarca, tendría la misma función respecto al de Valdecañas que el embalse de Navalcán con respecto al de Rosarito, la de simple reserva que se vacía hacia los regadíos de Extremadura cuando a la CHT le viene en gana, aunque los pueblos de la Campana de Oropesa estén pasando sed. Este embalse de Azután, cuyo reculaje llega prácticamente hasta Talavera, mantiene al menos la capa freática de nuestra vega con la humedad necesaria para riegos y pozos. Además de que la conducción del trasvase que se realizaría a través de la comarca de La Jara sería un costurón en su piel de difícil justificación medioambiental.
Con todo este disparate, el señor Puxeu y el gobierno de Zapatero conseguirían secarnos el Tajo aguas arriba y aguas abajo de Talavera, llevarse el Alberche a Madrid y llevarse el agua del Tiétar y el Guadyerbas. Serían así los ciudadanos de Talavera y su tierra los que sufrirían en su economía y en su patrimonio natural y cultural la mayor injusticia y el mayor expolio jamás cometidos con un territorio de la geografía nacional. Serían las víctimas más afectadas por la errática política hidrológica de nuestro país, que afectaría precisamente a los ciudadanos de una cuenca que durante treinta años han sido solidarios con el resto de España, pasando con el trasvase desde los años setenta de tener un río a tener sólo una cloaca.
Los ciudadanos saben que la política de aguas es un baile de máscaras en el que sus representantes dicen una cosa aquí y otra allá, según las conveniencias de sus partidos y no el interés de los ciudadanos a quienes dicen representar. Y es que usted, señor Barreda, sigue teniendo interés en llevar el agua del Tajo a Ciudad Real, y usted señora Cospedal piensa más en los intereses del partido del que es secretaria general que en el de los ciudadanos castellano-manchegos de la cuenca del Tajo a quien debería representar, y ya es tiempo de que se hablen las cosas claras y no con disimulos, silencios y subterfugios. El señor Barreda solamente pide un aumento ridículo de caudal en Aranjuez !!! y la señora Cospedal se limita a pedir en voz baja un caudal ecológico para Talavera, algo que ambos saben que, mientras siga el trasvase Tajo-Segura en funcionamiento, no se producirá.
Lo que se quiere hacer con nuestra Tierra de Talavera es sobre todo una gran injusticia, es lo que podríamos definir como «colonialismo interior», un trasvase no de agua, sino de recursos y de renta de las zonas pobres a las zonas ricas, para que las pobres sean cada vez más atrasadas y las ricas cada vez más opulentas, y eso, se pongan como se pongan, no es progresista, no es de sentido común y, desde luego no es de izquierdas. El Ebro es intocable por intereses políticos, por cambalaches de apoyos y mayorías parlamentarias, y los partidos que ustedes dirigen permiten que solamente nuestro río sea exprimido con dos grandes trasvases. Se aprovechan desde el ministerio de que sus habitantes son mayoritariamente gentes del medio rural, desinformadas y desmovilizadas, para cometer esta canallada histórica, que, repito, nunca pueden defender partidos que se digan progresistas, ni los de derechas que digan defender los intereses de los ciudadanos a quien representan.
Talavera no tiene AVE y no sabremos cuando llegará. Talavera tuvo que salir a la calle para que en la ciudad hubiera un remedo de universidad; a Talavera no han traído fábricas de helicópteros, ni aeropuertos, ni se han inyectado miles de millones como en otras ciudades que tienen la suerte de ser capitales de provincia. Hemos visto cómo se ha ido arruinando su artesanía, su Mercado de Ganados ha desaparecido, y sus ganaderos ya no tienen ni para los gastos que les ocasionan sus establos, y también están al borde de su extinción la industria textil o el comercio tradicional, sin que se haya hecho nada desde la administración nacional y regional para evitar la ruina generalizada que se va instaurando en la ciudad. Aunque, miren ustedes, ni eso siquiera nos ha importado en Talavera, porque con su espíritu trabajador y emprendedor siempre han sabido sus habitantes salir adelante sin la ayuda de nadie. Pero de lo que se trata ahora no es de que no se ayude a nuestro desarrollo, se trata de que se quieren expoliar los recursos que nos quedan, precisamente el agua, que en una ciudad de tan antigua tradición agropecuaria es, con nuestra vega, lo único que nos queda. La política hidrológica del gobierno sería la puntilla para nuestra maltratada comarca.
Por todo lo dicho, y porque como a muchos de mis paisanos nos duele Talavera, les exigimos que defiendan los intereses de esta tierra, que no sean cómplices de esta miserable injusticia. Lo contrario sería una felonía política que la historia les demandaría. No traicionen a los ciudadanos que dicen representar. Que no se tenga que decir de ustedes lo que aparece en el Mío Cid
¡Dios! ¡Qué buen vasallo, si hubiese buen señor!
* Miguel Méndez es coportavoz de la Plataforma en Defensa del Tajo y el Alberche, investigador de temas locales, escritor y Premio de Periodismo Río Tajo y Cabañeros.