Cuando los políticos pierden el respeto a los ciudadanos se enrocan en la torre de marfil de sus estupendos despachos institucionales, olvidando que el alto alquiler de sus mamandurrias lo pagamos los sufridos pringaos de infantería, se creen por encima del bien y del mal, casta elegida, intocable, nos desprecian como a pobres gilipollas, insultan nuestra inteligencia y escupen desde lo alto del campanario a la calva y por el colmillo. Cuando los políticos pierden el respeto a los ciudadanos nos mienten como si fuéramos niños pequeños -a ver bonito, que te voy a explicar la tema despacio y por lo particular, para que lo entiendas, majete- con el fin de mantener el tinglado que tan bien montado tienen -y no te equivoques, paciente lector, que el putiferio no está legitimado con nuestros votos, que no, que es una mentira podrida, la venia la da el partido de turno, el partido elige y al partido deben el favor, nos ha jodido, como para saltarse eso que llaman disciplina, ya sabes, todo ese rollo de las listas cerradas y del patatín y del patatán. Cuando los políticos pierden el respeto a los ciudadanos los partidos políticos se convierten en enormes agencias de empleo de, salvo honrosas excepciones, los más inútiles y caraduras de la clase y no contentos con ello, en épocas de vacas flacas, nos piden esfuerzos y sacrificios e ideas que casi ninguno de ellos tiene agallas, perdón, quería decir cojones, a hacer y menos a tener. Cuando los políticos pierden el respeto a los ciudadanos podemos ver a diario tantas chorradas y tontunas, encima mal dichas, en telediarios, programas de radio y periódicos, y que si el buen rollito y que si tal memez y que si lo política y socialmente correcto y que si la madre que parió a Panete. Al menos hay un aspecto positivo cuando los políticos pierden el respeto a los ciudadanos: nos damos cuenta de la panda de sectarios y analfabetos que rigen nuestro destino y, visto lo visto, es para mear y no echar gota. Menudo panorama.
Quejarse es fácil, lo difícil es actuar y convencer. No basta con tener la razón, también te la tienen que dar.
En demasiadas ocasiones se subestima la inteligencia y capacidad de grandes colectivos por pocos individuos, y hablo tanto de políticos como de ciudadanos.
En la mayoría de los casos las medidas que se toman no agradan a la mayoría, ya que gran parte de éstas, van destinadas a una minoría, y no me refiero a ricos o pobres, sino a sectores de la sociedad: jóvenes/ancianos, trabajadores rurales/urbanos, hombres/mujeres, españoles/inmigrantes...
En definitiva, mi opinión es que si no estoy de acuerdo con algo y quejándome no lo puedo cambiar, me involucro e intento cambiarlo desde dentro.
El buen uso de la democracia no es responsabilidad de los políticos, sino de los ciudadanos.
Excelente y sobre todo, valiente el escrito y no quiero dejar de mencionar (al hilo de la cuestión) alguna frase extraída del artículo de A. P. Reverte "Una foto analgésica": Es cierto que, en los últimos tiempos, en España ha tomado el relevo una nueva casta política irresponsable, infame sin distinción de ideologías, pegada a la ubre de los aparatos de sus partidos. Gente sin contacto con la vida real, que ni ha trabajado nunca de verdad ni tiene intención de hacerlo en su puta vida. Parásitos de la vida pública, profesionales del camelo y el cuento chino. Los que, amos de un tinglado nacional rehecho a su medida, ya nunca irán al paro. Y es cierto, también, que esa gentuza medra con la complicidad de una sociedad indiferente, acrítica, apoltronada y voluntariamente analfabeta, que sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando le afecta a cada cual. Cuando truena.
fantástica columna Angelito, aunque me haya quedado sin alguno de tus maravillosos retratos de tipos talaveranos
para hablar de respeto hay que ser respetuoso, no escribir sin faltas de ortografia no es ser respetuoso si se emplean expresiones soeces. apliquese el contenido del articulo a los libres opinadores generalmente desconocedores de lo que por dentro de las administraciones ocurre, lo que fuerzan los ciudadanos, lo que hacen los funcionarios y sin duda mucha mediocridad en la clase politica. pero, presentense ustedes a las elecciones, gobiernen los prartidos, sin memez, sin mamandurrias, etc. Haganlo ustedes que saben
Enhorabuena, a veces es importante ver plasmado en papel lo que la mayoría pensamos. Un artículo de opinión que se me ha hecho corto, me quedo con ganas de leer mas. Mueran la memez y la tontería. Cordiales saludos Ángel
Magistral, como de costumbre, don Ángel. Respeto, ¿qué es eso?. Nuestros politicos no conocen esa palabra. La ignorancia y la soberbia son muy malas consejeras. Y como ejemplo aquí está nuestra ciudad, esta Talavera de la Reina que nos están dejando como un solar entre el silencio de los ciudadanos. Enhorabuena.
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