A la tercera va la vencida, reza el dicho popular. Y eso mismo tuvo que decir, aliviado, el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, quien, después de dos intentos en los que partía como favorito y se quedó a las puertas del éxito, se impuso ayer en las primarias republicanas del estado de Florida, un triunfo que le devuelve la condición de favorito a convertirse en el aspirante conservador en la lucha por la Casa Blanca del próximo mes de noviembre.
El político logró el 46,4 por ciento de los apoyos, frente al expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, que consiguió el 31,9 de los votos, y el exsenador de Pensilvania Rick Santorum, que finalizó con un 13,4.
Con esta victoria, Romney disipó las dudas que habían surgido después de que Gingrich venciera en Carolina del Sur y Santorum hiciera lo propio en Iowa.
Tras conocer el resultado de Florida, el ganador se ofreció a «liderar este partido y esta nación», ya que con su mandato «pondrá fin a la era Obama y comenzará una nueva etapa de prosperidad».