Un joven montado en un motocicleta muestra el efecto de las devastadoras inundaciones.
La emergencia humanitaria en Pakistán por las devastadoras inundaciones en una parte del país, lejos de mejorar, se agrava y el número de afectados directamente por esta catástrofe ya se aproxima a los 21 millones de personas.
«La situación es inquietante, en el sur no deja de agravarse, especialmente en la provincia de Sindh, y el número de afectados directos en todo Pakistán ya es cercano a los 21 millones de personas», afirmó ayer Elizabeth Burs, portavoz de la oficina humanitaria de la ONU (Ocha).
La nueva secretaria general adjunta de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, comenzó una visita al país asiático, coincidiendo con el inicio de su mandato, indicó Byrs.
Amos permanecerá en Pakistán hasta el viernes, donde se reunirá con autoridades, donantes, agencias de la ONU y socios humanitarios, además de desplazarse a algunas de las zonas más afectadas, como Sindh. En esa provincia se ha ordenado la evacuación de otra ciudad, Mehar, de 400.000 habitantes, ante el avance de las aguas, que también amenazan las ciudades de Johi (60.000 habitantes) y Dadu (200.000).
La portavoz indicó que el llamamiento de urgencia efectuado por la ONU para esta emergencia humanitaria, de 469,7 millones de dólares, ya se ha cubierto en un 64 por ciento. Sin embargo, Byrs destacó que dos importantes sectores receptores de esta ayuda, los de salud y saneamiento y agua, están «subfinanciados», pues solo se ha recibido el 50 por ciento y el 30 por ciento, respectivamente, de los fondos necesarios.
dos años sin trigo. Las inundaciones están teniendo, además, un devastador efecto sobre la agricultura, «un sector del que depende económicamente el 80 por ciento de la población de las zonas afectadas», señaló Sandra Avilés, representante de la organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Avilés añadió que 1,3 millones de hectáreas de cosechas han quedado destruidas y se han perdido 277.000 cabezas de ganado. «Pero el efecto es más devastador porque los campesinos no podrán plantar trigo hasta la primavera de 2012», debido a que las aguas tardarán en secarse, agregó.
Por su parte, Fadela Chaib, portavoz de la Organización Mundial de la Salud, indicó que se ha observado un aumento del 30 por ciento de casos de enfermedades diarreicas, pero no se tiene confirmación de que se trate de cólera.
Las graves inundaciones han arrasado, además, al menos 7.820 escuelas y, por ello, han dejado a más de 1.6 millones de niños sin clase, según informó Save the Children, que ha advertido de que cientos de miles de menores, especialmente los de las familias pobres, podrían verse obligados a abandonar para siempre el colegio, lo cual tendría «consecuencias devastadoras» en el futuro.
En las zonas afectadas, las únicas escuelas que quedan en pie sirven de refugios temporales, y cinco de cada seis familias viven hacinadas en las aulas. Al menos, 5.000 edificios educativos están siendo utilizados como albergues en todo el país.
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