La conducta de las tropas norteamericanas se encuentra en el punto de mira.
Tan solo un día después de que la web wikileaks.org diera a conocer al mundo miles de documentos en los que se pueban las fechorías cometidas por las tropas estadounidenses en Afganistán desde 2004 hasta 2009, las autoridades de EEUU ya han encontrado a un primer sospechoso. El Pentágono cree que el analista de Inteligencia Bradley Manning es el responsable de la filtración de casi 91.000 papeles militares sobre la guerra de Afganistán. Manning, de 22 años, fue arrestado a finales de mayo después de que un pirata informático, Adrian Lamo, denunciara que iba presumiendo de haber descargado 260.000 documentos clasificados y habérselos enviado a Wikileaks.
El Pentágono presentó el 5 de julio cargos contra el sospechoso, a quien acusan de haber enviado al portal un vídeo de un ataque aéreo estadounidense en Iraq que sucedió en julio de 2007.
El vídeo cuestiona la versión oficial de cómo el Ejército de EEUU mató a 11 iraquíes, entre los que había un fotógrafo y un conductor que trabajaban para la agencia de noticias Reuters.
Los fotogramas muestran, desde el punto de vista de un piloto de un helicóptero Apache, los disparos contra un grupo de hombres armados, pero también se ve cómo se abre fuego contra otros que no portan armas y que simplemente están caminando por una calle en un barrio de Nuevo Bagdad.
Al parecer, en la grabación se escucha a los militares celebrando las muertes al grito de «mira esos bastardos muertos», y a un soldado suplicando que le den permiso para disparar contra un hombre que ha detenido su vehículo para asistir a los heridos.
El coronel Dave Lapan manifestó ayer que el departamento de Defensa ha lanzado una amplia investigación para ver quién difundió el material y reconoció que Manning es un sospechoso. «Es alguien a quien estamos analizando de cerca», afirmó antes de precisar que no es la única persona que está siendo investigada.
Wikileaks, una organización que utiliza internet para denunciar lo que ellos consideran malas prácticas gubernamentales, publicó el domingo en su web (que ayer estaba colapsada) numerosos documentos sobre la guerra de Afganistán, bajo el título Diario de la Guerra Afgana. Los informes revelan operaciones ilegales y muertes de civiles que se mantenían ocultas, y denuncian la ayuda de los servicios secretos paquistaníes prestan a los insurgentes.
Como no podía ser de otro modo, la dimensión que está adquirendo el escándalo tiene «preocupado» al presidente Obama que, en una breve declaración a la prensa trató, no obstante, de restar mportancia a las revelaciones al indicar que se trata de informaciones «antiguas» y nada novedosas.
Mucho más alarmadas se mostraron las autoridades indias, que exigieron a Pakistán que ponga fin «inmediatamente» al «patrocinio del terrorismo como instrumento político». «El ofrecimiento de refugios dedicados al reclutamiento y mantenimiento de grupos terroristas para dirigir la actividad rebelde contra sus vecinos debe detenerse si nuestra región quiere alcanzar su potencial completo de desarrollo pacífico», aseguraron.
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