Cáritas ha decidido cerrar el Centro de Atención Integral Alfar de Jesed por la imposibilidad de seguir afrontando su coste debido a los impagos contraídos con la Junta a lo largo del último año. La medida será efectiva el 22 de febrero e implica también la rescisión del contrato a los cuatro trabajadores sociales y monitores que se ocupaban de atender a los usuarios, todos ellos personas sin hogar que desean abandonar la calle y rehabilitarse.
La organización católica lamenta que es imposible seguir adelantando con recursos propios el coste de este servicio, que se cifra en 170.000 euros anuales sufragados por el Gobierno autonómico. Los incumplimientos de pago han sido «reiterados» durante el último año, como adelantan desde Cáritas Diocesana.
En noviembre, se recibió el pago del primer semestre de 2011, a pesar de que se esperaba desde febrero, pero la organización afronta desde junio el coste del mantenimiento y las nóminas de los empleados, que han estado cobrando de forma puntual hasta el último momento, como adelantan fuentes de la organización a La Tribuna, y que ayer mismo recibieron la carta de despido, la indemnización y el finiquito.
A los retrasos se añade, además, una sensación de incertidumbre, ya que el centro ha arrancado este 2012 sin que se sepa si habrá una convocatoria de subvenciones que sirva para cubrir el presente ejercicio.
«Transcurrido más de un mes, no se tiene conocimiento alguno ni de la fecha de pago de lo atrasado ni de la convocatoria de subvenciones para este año», insisten desde Cáritas sobre la falta de confirmación por parte del Ejecutivo autonómico.
Con esta decisión, Talavera se queda sin uno de los recursos destinados a la reinserción del colectivo de los sin techo. El centro funciona desde 2007, año en el que fue trasladado desde Toledo a la ciudad por su mayor volumen poblacional.
Desde aquella fecha, se ha atendido a una veintena de transeúntes al año, a los que se les proporciona un hogar y se les facilitan los recursos para poder reubicarse de forma adecuada dentro de la sociedad.
En apenas 15 días, cerrará sus puertas, y en ese tiempo se buscará un nuevo destino a los usuarios, dos en estos momentos alojados en el centro. Precisamente, desde Cáritas Diocesana puntualizan que se ha observado un bajo nivel de ocupación que impide el cumplimiento de los objetivos y también reconocen que existe «un coste desproporcionado a la efectividad real».
Pese a todo, la organización lamenta que no puede ni anticipar ni asumir los gastos de este proyecto, «ni siquiera apelando a donativos».