El Carnaval de Madrid de este año llega precedido por la polémica. El Ayuntamiento de la capital ha decidido retirar el cartel que iba a anunciar los festejos, realizado por el talaverano Fernando Jiménez, al considerar que no es una obra inédita, ya que guarda bastante parecido con otro diseño presentado por el mismo autor en un concurso de la ciudad de Lérida.
El revuelo generado por este asunto llena estos días los periódicos de la capital, hasta el punto de que el jueves, el vicealcalde y portavoz del Gobierno de Ana Botella, Miguel Ángel Villanueva, daba una rueda de prensa para aclarar la medida adoptada. Mientras, el autor trata de defender su trabajo y se muestra dolido ante las declaraciones del concejal madrileño, que le ha acusado de cometer un ejercicio de irresponsabilidad y de haber hecho trampa.
Para comprender la polémica hay que remontarse a 2010. Jiménez presentó un cartel al concurso del Ayuntamiento de Lérida para anunciar el carnaval. La obra no ganó, sino que quedó finalista junto a otras diez. «Sin recibir contraprestación económica alguna y sin ceder sus derechos», aclara.
Un año después, decidió presentarse al certamen convocado por el Ayuntamiento de Madrid, con una obra adaptada a la presentada en Lérida. El autor reconoce que los rasgos entre las dos versiones son similares, pero introdujo variaciones en la tipografía, en el color y en otros detalles de la composición «que le confieren originalidad».
Vistas juntas, las dos obras parecen iguales, sin embargo, hay elementos diferentes. En el cartel de Madrid, una sardina pasea llevando un antifaz con forma de gato; en el diseño de Lérida, la misma sardina aparece con una caña de pescar. Ambas han salido del puño y letra de Jiménez, que no acierta a entender por qué tiene que pedir perdón por un cartel que es su propia obra. «Me lo he currado siempre, nunca he plagiado a nadie», asegura.
El artista talaverano presentó cuatro trabajos al Ayuntamiento de la capital, que seleccionó como ganador el cartel de la polémica y dejó finalista otro de los suyos. Jiménez, además, afirma que tiene documentos que atestiguan que los organizadores del certamen conocían las circunstancias de la obra premiada. «Incluso el mismo día 31 de enero, cuando por la noche fue impugnado el cartel, por la mañana, el Área de Gobierno de las Artes defendió que el diseño no contravenía las normas del concurso y que era inédito porque no ganó en Lérida», insiste.
El diseñador cree que ha pagado el pato y que con ese cambio de postura, el Ayuntamiento desvía la atención del logotipo con el que concurre a las Olimpiadas de 2020, que ha sido criticadísimo. Y mientras la polémica amaina, agradece el apoyo recibido por ciudadanos anónimos y en especial compañeros de gremio. «Su punto de vista supone una gran inyección de energía en estos momentos tan difíciles», indica.