El futuro de la Mancomunidad de la Sierra de San Vicente se decidirá el próximo martes, día 31 de enero, en un pleno extraordinario en el que se debatirá su delicada situación económica y, por lo tanto, se decidirá su continuidad o su disolución. Aunque esta última alternativa cobró especial relevancia y un peso significativo hace algunos días entre algunos alcaldes de la comarca serrana, lo cierto es que ahora la tendencia dominante es la de continuar con la agrupación de municipios que echó a andar en 1991 para la recogida de residuos urbanos.
Eso sí, esa continuidad está en estos momentos muy condicionada, debido a que para que sea efectiva los regidores municipales de la zona coinciden en que habrá que realizar ajustes en el terreno económico. Sobre este punto, y según explicó ayer a este periódico el primer edil de Sartajada y tesorero del órgano mancomunado los dos primeros años de la presente legislatura (en los dos siguientes asumirá la presidencia, que ahora está en manos del alcalde de Pelahustán, Ramón García-Soto), Luis Alberto Fernández, el personal de la entidad se verá reducido en más de un cincuenta por ciento, ya que cinco de las nueve personas que ahora están contratadas tendrán que dejar su puesto de trabajo a partir del 1 de febrero.
El motivo de estos despidos no es otro que la falta de fondos para hacer frente a sus salarios. En declaraciones a este diario, el alcalde de Buenaventura, Carlos Fernández de Castro, el nivel de endeudamiento de la Mancomunidad es muy elevado y, sobre todo, la organización no recibe ya las subvenciones con las que se abonaban buena parte de las nóminas de sus empleados.
De esta forma, únicamente se quedará una de las cuatro personas que en la actualidad están desempeñando asesoramiento en material laboral y sobre desarrollo local. Igualmente, se mantendrá a otro trabajador para que actúe como secretario, además de a dos empleados encargado de manejar la maquinaria utilizada para el arreglo y adecuación de los caminos públicos de la Sierra de San Vicente.
las mismas funciones. La idea de los representantes municipales de las 16 poblaciones agrupadas en la Mancomunidad es mantener las mismas funciones que viene realizando ahora, aunque a un ritmo mucho más ralentizado como consecuencia de la reducción de personal. «Más adelante, si mejoran las cosas, ya veremos si podemos contratar a alguien más», precisó al respecto Luis Alberto Fernández.
Otra de las cosas que cambiará en el órgano mancomunado serán las cuotas mensuales que han de abonar cada municipio. Sobre este punto, rondarán los 600 euros todos los meses, una cantidad que más o menos será la mitad de lo que hasta ahora venían pagando buena parte de las poblaciones integradas.