Cáritas concluirá este año atendiendo a 8.000 familias necesitadas de Talavera y la comarca, lo que se traduce en unas 30.000 personas, unas mil más que en 2010. La crisis económica causa estragos y la estadística que ofrece la organización católica da una idea de la incidencia que está teniendo en la ciudad. Según avanza a La Tribuna el sacerdote responsable de Cáritas Interparroquial en Talavera, Vicente Domínguez, el número de usuarios va en aumento, por lo que apela a la colaboración ciudadana en estas fechas para paliar la difícil situación que afrontan los más necesitados
La movilización ciudadana llevada a cabo durante la Navidad ya comienza a dar sus frutos y se están desarrollando iniciativas de todo tipo para llenar la despensa de la organización. La campaña de recogida de alimentos que se llevó a cabo en 25 supermercados de Talavera ha sido un éxito, con 2.500 kilos de comida que ha ido directamente al almacén de la Corredera del Cristo, desde donde se distribuyen las bolsas a las familias.
iniciativas de apoyo. Los colegios, organizaciones políticas y sociales y también numerosos particulares colaboran con sus donativos para que en estas fechas no haya escasez. A lo largo de estos días se sucederán actos a beneficio de la organización, como un torneo de pádel solidario promovido por Nuevas Generaciones en Palomarejos Golf o un partido de fútbol oganizado por la UD Talavera que enfrentará mañana a jugadores, políticos y periodistas en el Municipal El Prado. La entrada consistirá en la entrega de un kilo de algún producto no perecedero.
Domínguez ya estima que estas iniciativas contribuirán a que el banco de alimentos tenga reservas durante el primer trimestre del año. «El almacén vuelve a tener algo de alegría, tenemos las necesidades cubiertas este mes y podremos llegar a marzo», afirma el sacerdote, que también avanza otras medidas impulsadas por Cáritas para lograr que la solidaridad se mantenga a lo largo de todo el año. En esta línea, la organización ha llegado a un acuerdo con la Biblioteca Municipal "José Hierro" para instalar un contenedor de recogida de alimentos de forma permanente. También se está negociando esta misma iniciativa con algunos supermercados de la ciudad, con el objetivo de facilitar la entrega de alimentos a los ciudadanos desde distintos puntos.
el futuro social. A pesar de estas muestras de solidaridad, diciembre está siendo un mes complicado para la organización, ya que está en el aire la continuidad de los programas sociales. «Estamos en una situación muy delicada», afirma Domínguez, que teme que los recortes de la Junta de Comunidades pongan en peligro el desarrollo de sus servicios y la prolongación de los contratos de los trabajadores, doce en total. A ello hay que sumar que aún está pendiente el pago del 50 por ciento de las ayudas de este año.
De forma paralela, la organización sigue con la obra de su sede de la calle Fernando de Rojas, lo que ha obligado a reubicar los servicios que se prestan en otras instalaciones. Los padres Carmelitas han cedido parte de sus dependencias de la calle San Vicente –con el callejón del Almendro- para situar de forma provisional la unidad administrativa. En cuanto al servicio de comedor, ha tenido que trasladarse al albergue del barrio de Patrocinio, una solución que no está resultando muy efectiva. A pesar de que la organización corre con los gastos de desplazamiento en autobús de los usuarios, la cifra se ha reducido a la mitad, como señala Domínguez. Lo normal es que acudieran hasta 30 personas a diario, pero estos últimos meses sólo van 15 o 20. También se aprecia una caída en el reparto de la comida para llevar que muchas familias demandan. Ahora es casi inexistente.
El sacerdote confía en que la obra no se alargue para recobrar la normalidad.