El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, hizo ayer una parada en Aldeanueva de San Bartolomé, municipio también conocido como Aldeanovita, para bendecir los murales del templo parroquial, pintados a lo largo de 16 años por el artista ruso Wladimir Strashko. «Tenéis vitalidad e ilusión de seguir adelante como parroquia», comentó a los feligreses, quienes sufragaron personalmente parte de los costes de la obra.
El arzobispo deseó que las pinturas del templo parroquial, terminadas hace meses, ayuden a dar gracias y alabar a Dios, teniendo en cuenta que el estilo de Strashko pretende realzar la belleza de Dios. Posteriormente, Braulio Rodríguez bendijo los murales elaborados con unas características renacentistas y barrocas. La visita se ha producido después de una petición personal del párroco, Sergio Tejero.
las imágenes del templo. El profesor de religión y feligrés Martín Recio explicó pormenorizadamente las figuras contenidas en el mural, presidido por Dios, y en el que también están representadas las imágenes de San Gabriel, San Miguel o San Bartolomé. Entre los elementos dibujados figura el escudo del Vaticano.
El artista ruso empezó en 1994 a pintar los murales de este templo parroquial tras un estudio minucioso de la iconografía de la liturgia católica y de los paisajes de la comarca de La Jara y sus habitantes. Strashko pintó de manera interrumpida en esos 16 años, pero durante la elaboración podía dedicar hasta diez horas diarias, sobre todo durante la noche. Artistas inmortales como Velázquez o El Greco han ejercido mucha influencia en estos extraordinarios murales.
El párroco de la localidad agradeció la visita al templo de esta pequeña localidad de la comarca de La Jara, a la que definió como la «Capilla Sixtina» de la zona. Decenas de vecinos asistieron a este breve acto, puesto que el arzobispo de Toledo continuaba camino hasta Campillo de la Jara, donde inauguró también el reformado templo parroquial. «Es gente buena y trabajadora», destacó Tejero sobre los habitantes de La Jara.
El arzobispo se despidió tras un acto de unos 15 minutos de duración saludando uno por uno a todos los feligreses, quienes le obsequiaron con unas rosquillas caseras.