El equipo de Gobierno adaptará la Policía Local para fortalecer la presencia en los barrios y sobre todo en las zonas más conflictivas. El concejal de Protección Ciudadana, Gerardo Pérez de Vargas, reconoció ayer que la creación de una policía de barrio es un proyecto que se tiene que posponer de momento por la escasez de recursos. En su lugar, se utilizará «un sucedáneo», como él mismo lo calificó, que consistirá en reforzar las patrullas a pie y conseguir que los agentes municipales actúen más en labores de auxilio y ayuda.
El edil es consciente de que la imagen que se tiene de la Policía Local es la de un cuerpo con potestad sancionadora. En su opinión, eso deja «un poco al margen» otras funciones, «como son de ayuda, de protección al ciudadano, de disuasión ante el delito». Pérez de Vargas está dispuesto a volcar sus esfuerzos en que los agentes se acerquen a los ciudadanos, «a los vecinos, a las asociaciones, a los comerciantes, a personas que se encuentren en situación de desamparo, a menores...», subrayó sobre el papel que se quiere potenciar.
En la nueva organización, la ciudad se dividirá en cuatro grandes áreas y dentro de cada distrito se localizarán los puntos que presentan un mayor problema, bien por la aglomeración de público o bien por otros conflictos, que pueden estar motivados por la presencia de toxicómanos o por el botellón. En esas áreas se constituirán patrullas a pie que estén en contacto «continuo» con los ciudadanos, como explicó el edil, que valoró que el cuerpo municipal tiene como ventaja que está operativo las 24 horas del día «y todos los días del año en contacto con los talaveranos».
Su interés es que cambie la percepción de la ciudadanía hacia la Policía Local. «La imagen que seamos capaces de proyectar será al fin y al cabo la imagen del Ayuntamiento, de ahí nuestro interés por potenciar la parte de ayuda y auxilio al ciudadano», insistió.
Para desarrollar esa tarea, el concejal cree que será indispensable la ayuda de los agentes de movilidad, dedicados al control y la regulación del tráfico, que contribuirán a liberar a los policías locales de esta función para que puedan volcarse en la ayuda a la población.