El ingeniero Joan Corominas fue uno de los creadores de la Fundación Nueva Cultura del Agua, y a los 64 años de edad, trabaja como asesor técnico de la Dirección General de Regadíos de la Junta de Andalucía y responsable de la Agenda del Regadío Andaluz. Este experto del agua relacionado directamente con la política concedió la entrevista a este diario a la orilla del río Tiétar.
¿Por qué decidió crear esta fundación y cuál era su objetivo?
Desde las administraciones, había gente que desde hace 15 o 20 años tenía ganas de que se buscara dar servicio a la sociedad, más allá de atender regadíos o producir energía eléctrica. Pretendíamos que los ríos fueran ríos, como el Tiétar. Se fue creando un movimiento de gente de diversas zonas de España y Portugal hasta que creamos la fundación. Es un primer paso para movilizar a la sociedad española para que se dé cuenta de que hemos vivido bien con las políticas de agua durante unos años, pero ahora los tiempos han cambiado y las necesidades de la sociedad son otras. Tenemos que recuperar los ríos y hacer un buen uso del agua.
¿Es posible revertir la política que daña la naturaleza?
No sólo es posible, sino que es obligación, porque la Directiva Marco del Agua nos obliga a hacerlo. No se trata de derribar todas las presas ni de dejar de utilizar el agua, sino de no seguir deteriorando y en lo posible mejorar los ríos. Creo que es una tarea relativamente fácil en una sociedad moderna como la nuestra. Mantener nuestros ríos y usarlos es nuestro bienestar, y no simplemente destrozarlos para usarlos. Las dos cosas son posibles y ese es el nuevo paradigma de la gestión del agua en la España moderna.
¿Las administraciones creen que puede convivir el aprovechamiento económico con el respeto a la naturaleza?
Históricamente, las administraciones se han nutrido fundamentalmente de ingenieros para gestionar el agua, pero nos estamos dando cuenta de que la formación de los ingenieros es muy buena para obras, pero quizá no lo es tanto para entender los equilibrios biológicos y geológicos de los ríos. Hay que incorporar nuevos profesionales. Soy ingeniero y tendremos que reciclarnos para trabajar juntos con otros profesionales para integrar todos los conocimientos científicos y usar mejor el agua.
Los técnicos no están a favor de determinadas medidas dañinas para el medioambiente, pero finalmente las administraciones toman las decisiones.
La tradicional política de agua española tiene más de un siglo, durante el cual el estado ha mimado a colectivos, fundamentalmente a regantes y también a empresas hidroeléctricas. De algún modo, estos colectivos están muy crecidos en que su papel debe mantenerse hoy, pero en algunos casos no se dan cuenta de que tienen que irse acercando a una nueva manera de convivir los usos del agua con la naturaleza de los ríos. Evidentemente, hay que cambiar el "chip", pero para eso estamos en una sociedad moderna que demanda que cambiemos los planteamientos y nos sepamos adaptar. El que no lo haga, morirá.
¿Se podrían eliminar realidades como el trasvase Tajo-Segura?
Creo que sí. Hay una serie de usos desarrollados quizá excesivamente en el sudeste español y habrá que llegar a un pacto de cómo mantener lo esencial de los usos, al mismo tiempo que se reduzca o elimine totalmente el trasvase. Ahora mismo, hay un proyecto de construcción de desaladoras que podrían sustituir fácilmente a medio plazo el trasvase. Habrá que buscar mecanismos de adaptación y gradualidad para devolver al Alto Tajo los recursos quitados.
En el congreso se ha expuesto que la alternativa al trasvase es que se fije el precio real al agua.
Es uno de los grandes defectos de los españoles en el uso del agua. Los españoles tenemos en la cabeza que el agua tiene que ser gratis, pero eso no puede ser. Es un bien público que no tiene precio, pero todas las tareas y obras para llevar el agua del río al hogar, fábrica o regadío tiene un precio y hay que pagarlo. Estamos acostumbrados a que lo haga el Estado, las comunidades autónomas o el Ayuntamiento. Eso es muy negativo para responsabilizarnos de un buen uso del agua. En el momento en que paguemos nos pasará igual que con la electricidad o el gas los utilizaremos bien y no los malgastaremos.
Hay un proyecto para trasvasar el Jarama al Tajo y dar recursos al tramo medio, por lo que así habrá más agua en la cabecera. ¿Qué opina?
No lo conozco con detalle. Pero por lo que sé, es un disparate. Salir de Málaga para acabar en Malagón. Cuando las cosas están mal hay que afrontarlas bien. Hacer chapuzas para intentar corregir un problema con la creación de otro, no resuelve ninguno sino que deja un problema añadido. Sin conocerlo al detalle, mi opinión es que es negativo.