Miguel Ángel Sánchez cogió el micrófono y casi no lo soltó durante el recorrido para dar explicaciones sobre los encantos, más o menos amenazados, de los alrededores de Talavera. Viajaba en uno de los dos autobuses fletados por la Fundación Nueva Cultura del Agua para los participantes del VII Congreso Ibérico sobre Gestión y Planificación del Agua.
La visita al río Tiétar y su bello entorno sedujo a cerca de un centenar de profesores, universitarios y amantes de la naturaleza que disfrutaron de un sol espléndido durante las cinco horas de recorrido. Por un momento, en estas jornadas los asistentes se dividieron porque en el lugar de partida de la excursión otros optaron por la posibilidad de completar un itinerario cultural por las calles de Talavera; el resto se decantó por una expedición a las aguas subterráneas y los humedales hipersalinos en el área de los ríos Tajo y Alberche.
Miguel Ángel Sánchez, portavoz de la Plataforma en Defensa de los ríos Tajo y Alberche, tomó el micrófono y descargó pausadamente contra los proyectos de embalses, ya históricos, que pueden acabar con el Tiétar. El agua excelente del río es muy codiciada porque bajan cada año sin el cerrojazo de los embalses cientos de hectómetros cúbicos; de momento, fluye alegre en el límite entre las provincias de Toledo y Ávila, con la nieve perfecta de la Sierra de Gredos al fondo.
Antes del río, la expedición se detuvo en uno de sus afluentes, el Guadyerbas. «Es uno de los ríos mejor conservados del centro de la Península», señala Miguel Ángel Sánchez mientras Soledad de la Llama, del Club Talak, ejercía también de guía de los parajes de la comarca a Paulo Constantino, responsable del movimiento a favor del Tajo en Portugal. Es uno de los numerosos portugueses presentes en este congreso ibérico.
guadyerbas y gredos. Las dehesas del entorno de Navalcán y Parrillas acompañaban a los visitantes mientras águilas, cormoranes y grullas regalaban la foto idónea para este paisaje. «Es una zona que se ha puesto de moda para hacer grandes casonas en rústico», decía.
El embalse de Navalcán, refugio de grullas, ejerció como primera etapa del viaje. Los visitantes se acercaron hasta las compuertas de donde salía violentamente expedita el agua del Guadyerbas para mezclarse unos kilómetros más abajo con el río de la Sierra de Gredos. «Son descabellados, pero se está manejando de alguna forma cómo parar el Tiétar», apunta Miguel Ángel. De hecho, el recurrente proyecto de Monteagudo amenaza con desolar hectáreas y hectáreas de naturaleza que los visitantes retrataban con avidez.
Los excursionistas no paraban de alzar la cabeza para ver hermosos ejemplares sobrevolando la zona. Las grullas volaban en formación rumbo a los países Bálticos. «¿Hay águilas imperiales?», preguntaban en el autobús que se arrimaba cada vez más a la Sierra de Gredos. El paraje conocido con el prosaico nombre de "Máquina de Monteagudo" conquistó también a la gente, y entonces Miguel Ángel Sánchez, sin micrófono porque estaba a pie de río junto con el resto, recordó que hace unos años estuvo seco por la extraordinaria sequía y la fuerte regulación en el Alto Tiétar. En el agua, aunque escondidos, habitan ahora por ejemplo la trucha común, el barbo o el boga.
en el valle del tiétar. Las amenazas continúan, y los planes de infraestructuras quieren acercar a tan sólo una hora la comarca del Tiétar de Madrid para que se convierta en un lugar idóneo como segunda vivienda para los habitantes de la capital. La última parada se efectuó en Castilla y León, en plena comarca del Valle del Tiétar, donde el agua fluía enérgico en una de las características gargantas de esta zona. Concretamente, los visitantes disfrutaron con el paso por las poblaciones de Candeleda y Poyales del Hoyo y descendieron en último término al río que discurría poderosamente entre las piedras.
Finalizadas las etapas obligadas de esta excursión por las provincias de Toledo y Ávila, los participantes regresaron a Talavera para reponer energías y asistir al tercer plenario con las bellas imágenes del entorno de la ciudad pegada al Tajo.