Las obras de recuperación del recinto de la Alcazaba, que arrancaron la segunda semana de septiembre, se centran en estos momentos en la búsqueda del nivel de cimentación de la muralla para su posterior estudio y rehabilitación. Así lo manifestó a este diario José Ignacio Blázquez, gerente de Facttum, la constructora adjudicataria de unos trabajos que tienen un presupuesto de 1.245.997,19 euros y el objetivo de poner en valor el recinto de la Alcazaba y permitir al visitante su interpretación, para que pueda conocer cómo estaba en su origen.
Los trabajos arrancaron en la segunda semana del pasado mes de septiembre y se desarrollan tanto en el interior como en el exterior del recinto de la Alcazaba, conocido popularmente como Huerto de San Agustín. En el exterior, se actúa en el tramo que discurre entre la Ronda del Cañillo y la torre albarrana de la calle Pescaderías. Allí se están haciendo sondeos para descubrir cómo es el encuentro de los lienzos de la muralla con el terreno, comprobar a qué cota están y ver su cimentación. Para ello, se limpiará la zona de la base de la muralla, se restaurará y se pondrá una pasarela y paneles explicativos.
Ese rebaje del terreno permitirá dejar una especie de foso alrededor de la estructura de la muralla, donde se instalarán los elementos de iluminación, y desde donde se podrá contemplar la base del muro original. Como medida de protección, se rodeará de una pasarela, junto a la que se colocarán paneles indicativos. Así, podrán conocer cómo se construyó la muralla, a base de tongadas o hileras de piedras. «Ponían una piedra por la parte de fuera, otra por la interior, y en el hueco que quedaba echaban un hormigón muy básico, compuesto de piedras envueltas con cal», explicó Blázquez. Una vez realizado este paso, dejaban que se fraguara la mezcla y ya estaba listo para comenzar otra tongada.
También se procederá a interpretar los elementos que ya han desaparecido de la muralla, como es el caso de una torre, cuyo emplazamiento original se atestiguará mediante la colocación de determinados elementos, acompañados de los correspondientes paneles explicativos.
cerrado. Ante el desarrollo de los trabajos en el exterior, la constructora ha procedido al cierre de la zona de Carnicerías que linda con la muralla, ya que también se rebajará en este punto el terreno para equipararlo con el de la zona más inmediata a la Puerta de Sevilla, en estos momentos en una cota inferior. Allí se levantará el pavimento para instalar uno nuevo cerámico y se continuarán las gradas que ya existen para disponer de más asientos cuando se celebre algún espectáculo.
Estos trabajos en el exterior se desarrollan de manera paralela a los del interior, y entre ambos reúnen a una docena de operarios. En el interior, se trabaja en la extracción de áridos del solar que en sus inicios fue la Alcazaba y que se transformó después en un recinto cristiano y por último en el huerto de los monjes agustinos, lo que le dio el sobrenombre que aún conserva. Fueron los monjes los que llenaron de tierra el recinto con el fin de crear un huerto allí, como recordó Blázquez, quien añadió que precisamente lo que se está haciendo ahora es retirarla para descubrir qué hay debajo y posibilitar de esta manera que surjan las estructuras anteriores a esa fecha, sepultadas bajo los sedimentos. Algunas ya han aparecido a raíz de los trabajos que se han acometido con anterioridad en la zona, donde surgieron elementos que se considera que pertenecen al polvorín que se ubicó allí durante la Guerra de la Independencia, señaló el responsable de Facttum.
Gran profundidad. En esta zona, dependiendo del punto del solar, la elevación del terreno es más o menos importante. Lo cierto es que en algunos puntos se calcula que habrá hasta cinco metros de profundidad, mientras que en otros serán de unos dos metros. De todas maneras, se prevé que el nivel de arranque en el interior de la Alcazaba es superior al del exterior, con lo que el solar sólo se rebajará unos tres metros respecto a la altura actual. Con todo, seguirá estando a una cota superior que la zona exterior de la muralla, desde donde se accederá por una rampa que se habilitará para tal fin.
En líneas generales, la obra en el interior de la Alcazaba se concreta en excavar hasta llegar a las estructuras originales para analizarlas y restaurarlas, y una vez descubierta también la base de la muralla, proceder a su recuperación. «De lo que se trata es de investigar cómo era la Alcazaba y ponerlo en valor para que después se pueda visitar», señaló en este sentido Blázquez.
Con vistas a su recuperación, el solar se ha dividido en doce sectores y la intervención actual afecta a cuatro de ellos, los más próximos a la muralla. El resto se acondicionará en nuevas fases, aún no adjudicadas. La actual se desarrolla sobre un tercio del solar, que cuenta con unos 2.000 metros cuadrados. El plazo de ejecución de los trabajos es de diez meses, como recordó Blázquez, quien subrayó que «los trabajos avanzan, van a buen ritmo, todo bajo el control arqueológico», y confirmó que se cumplirán los plazos marcados.
La colección de Elisabeth Taylor a subasta
Clint Eastwood para rato
Leno a Michelle Obama: 'No como manzanas desde 1984'
Urkullu y Rajoy, dos horas de reunión en La Moncloa
El TS desestima la nulidad y retoma el juicio a Garzón
Los mejores anuncios de la Super Bowl de este año
Dificil jugar contra este tipo
Un ciclón de ovejas
Mucho frío en el entrenamiento del Real Madrid
La mejor jugadora del mundo elogia a Messi
Además, lo último de la directora Icíar Bollaín y todos los detalles de la cisis de Spanair