Hace algunas décadas la figura del barquero era de suma importancia para aquellas localidades regadas por las aguas de un río, ya que una de sus funciones más destacadas era la de transportar personas, mercancías o animales de una orilla a otra. Con el paso de los años y la construcción de modernos puentes este oficio quedó en desuso y hoy en día es muy difícil encontrarse a alguien que se gane la vida realizando esa tarea. De todas formas, todavía hay nostálgicos que se resisten a romper definitivamente con todo ese ambiente que rodeaba a la figura del barquero y, por ello, se han conjurado para convertir ahora en atractivo turístico lo que antes era una profesión y una necesidad.
La Asociación Cultural ‘Amigos de El Carpio de Tajo’ es uno de esos colectivos nostálgicos que desde hace unos años se ha encargado de recuperar tanto la barca como la antigua casa del barquero que antaño trabajaba en el municipio. Así, en el año 2001 los integrantes de este colectivo, respaldados además por un buen número de vecinos, iniciaron la reconstrucción de esa infraestructura que comenzó a funcionar en el siglo XVI y que dio sus últimos coletazos en el año 1975. De esta forma, durante buena parte de los fines de semana transcurridos entre 2001 y 2003 la barca y la casa del barquero se recuperaron para crear una ruta de senderismo de doce kilómetros que, precisamente, lleva por nombre ‘Casa del Barquero’.
Esta labor contó con la colaboración de casi todo el pueblo y con el respaldo del Ayuntamiento, propietario de los terrenos y de las edificaciones repartidas por la ruta, pero de cuya gestión y mantenimiento se encarga la propia Asociación ‘Amigos de El Carpio’. «Al principio hubo una suscripción popular para costear la construcción de una nueva barca -que supuso al final un desembolso de unos 6.000 euros- y la antigua casa del barquero la fuimos recuperando con material de obra que se iba desechando en otros sitios», declaró al respecto el presidente de la agrupación carpeña, Jesús Nieto.
Así, lo que durante varios siglos sirvió como medio de conexión entre la zona más urbanizada del municipio y sus tierras de labranza («el granero de El Carpio» como calificó el propio Nieto) es ahora un trazado natural que hasta la Diputación de Toledo ha incluido en sus paseos temáticos por la provincia. De hecho, el máximo responsable de la asociación apuntó que ellos pretenden incluso que el recorrido y los parajes por los que transcurre pasen a ser un área natural protegida.
En armonía. Además, este es un entorno que puede despertar la atención especialmente entre aquellos amantes de la naturaleza aficionados a las excursiones campestres, debido a que la flora y la fauna conviven en perfecta armonía con los que es la ruta en sí. Al mismo tiempo, el hecho de que la realización del trazado tenga un nivel de dificultad bajo por la suavidad del terreno hacen que esta ruta sea apta para todos los públicos y todas las edades.
De igual forma, los doce kilómetros de la ruta de la ‘Casa del Barquero’ están distribuidos de forma circular, por lo que demás es un reclamo para todos aquellos que deseen practicar el cicloturismo.
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