La asociación de consumidores y usuarios ‘El Prado’ ha recibido desde comienzos de la semana muchas visitas de clientes de Iberdrola por el incremento del importe en las facturas de enero y ha recibido ya reclamaciones de los usuarios para su presentación ante el Ministerio de Industria. Los clientes llegan a la sede según reciben las notificaciones del servicio eléctrico correspondiente al mes de enero. «La gente se queda alucinada», aseguran desde la asociación de la calle San Francisco por la diferencia de las cuantías con los anteriores recibos.
La asociación ha atendido desde el martes alrededor de una veintena de consultas por el incremento del importe de la factura de enero, un aluvión que también se ha notado en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) y en la sede comercial de Iberdrola en la ciudad. ‘El Prado’ anima a los consumidores a que presenten las reclamaciones, con las fotocopias de la factura actual y las anteriores, para que quede constancia en el Ministerio de Industria de la aplicación de las tarifas en los recibos, incluidos los recargos de consumo. «Los que más lo están notando son los que tenían anteriormente tarifa nocturna», explican desde la asociación de consumidores por el aumento del importe, que incluye además desde enero una subida del 3,5 por ciento.
lectura estimada. ‘El Prado’ señala que la ley admite la aplicación de la lectura estimada en los contadores de electricidad, pero duda de la correcta aplicación que se ha hecho en las facturas a caballo entre el año 2008 y 2009. En este sentido, no comprenden cómo la eléctrica ha resuelto el cálculo, de qué parte del consumo se ha producido un mes y cuál en el siguiente porque en el mes de diciembre no se hizo una lectura real del contador. De esta circunstancia depende que la factura, que ahora pasa a ser mensual, sea más cara o no y, además, se aplique un recargo por consumo.
Los usuarios de Iberdrola empezaron esta semana a mostrar sus quejas por la factura de enero en la oficina de la entidad en la calle del Sol y se registraron colas para realizar consultas sobre el incremento de los importes, incluso en viviendas que están deshabitadas. La OMIC, por su parte, señaló que no había advertido irregularidades en las facturas presentadas por los clientes aunque dependía de que la lectura del contador fuera correcta.
La consejera de Industria, Energía y Medio Ambiente, Paula Fernández, manifestó la semana pasada la preocupación ante las numerosas quejas recibidas por este asunto de los usuarios y señaló que instará al ministerio para que las lecturas sean reales y no estimadas.
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