Ruidos, alcohol y algún que otro acto vandálico. Éstos fueron los principales problemas de la celebración de Nochevieja, una de las fechas más problemáticas en el aspecto de seguridad por la cantidad de gente que se apunta a unas fiestas que suelen concluir a altas horas de la madrugada y en las que las ganas de diversión multiplican el consumo de alcohol. «Relativa tranquilidad» era la expresión más repetida entre aquellos que velaron por la seguridad de los talaveranos tras la toma de las uvas. La salida de los bomberos por la quema de tres contenedores durante la madrugada supuso el incidente más destacable.
El barrio ‘El Parque’ concentró un año más el grueso de la celebración de Nochevieja; los innumerables establecimientos nocturnos estaban abarrotados y, para recorrer de punta a punta la avenida de la Constitución, los conductores tardaron hasta 20 minutos. Tal era la concentración de talaveranos en este rincón de la ciudad. Pese a la afluencia y a los efectos del alcohol, el concejal de Seguridad Ciudadana y Tráfico, Victorino González, destacó la «relativa tranquilidad» de las horas de celebración, circunstancia en la que coincidió el subdelegado del Gobierno, Javier Corrochano, puesto que no se habían producido incidentes graves.
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