El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se refirió ayer a la difícil situación que seguirá atravesando el empleo en España en su comparecencia en el Congreso y adelantó que las cifras de paro, «por desgracia», no van a mejorar en el corto plazo, sino que empeorarán en 2012. Esta sesión en la Cámara fue aprovechada también por el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, para confirmar que el PSOE votará no a la Ley de Estabilidad Presupuestaria que propone el Ejecutivo.
Ante este mal pronóstico del desempleo, el mandatario expresó que la intención del Gobierno es plantear una reforma laboral «amplia, profunda y equilibrada» que tiene que ser «útil» para la consecución de un clima que favorezca la competitividad, la contratación y el empleo estable.
Además, el político insistió en que es partidario de que la ordenación legal en este terreno cuente con el apoyo de las partes directamente implicadas -sindicatos y empresarios-. No obstante, el presidente aseguró que no pretende atenuar «en lo más mínimo» el peso de la responsabilidad que le toca asumir.
Al mismo tiempo se refirió al Consejo Europeo del 30 de enero y resaltó la «plena coincidencia» entre la agencia española y la de las instituciones del Viejo Continente. Asimismo, confirmó que los jefes de Estado de la eurozona dieron la bienvenida a las medidas aplicadas por España en consolidación fiscal y pidieron que se siguiera por el mismo camino emprendido ya.
Batalla dialéctica. Por su parte, el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó en el mismo pleno que la formación que dirige votará no a la Ley de Estabilidad Presupuestaria que propone el PP si no se modifica, ya que considera que vulnera el pacto para la reforma constitucional que ambos partidos cerraron el verano pasado.
En su intervención, el dirigente socialista reclamó igualmente a Rajoy que presente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado antes de las elecciones andaluzas del 25 de marzo y, además, que acuda al Pleno del Congreso para un debate parlamentario sobre su política económica.
Ambos políticos se acusaron mutuamente de minar la credibilidad de España y la confianza de los ciudadanos por haber engañado durante la reciente campaña electoral, en su primer rifirrafe de la nueva legislatura.
Rubalcaba reprochó a Rajoy que sus primeras medidas de Gobierno hayan sido una subida de impuestos, lo contrario de lo que prometió antes de los comicios. El jefe del Ejecutivo le replicó que lo que «no genera confianza» es que durante esa campaña el Gobierno socialista asegurase que se cumpliría el objetivo de déficit, un 6 por ciento del PIB, cuando en realidad ha sido más del ocho. «Lecciones, las imprescindibles», espetó el gallego.
A pesar de esas contundentes palabras, el líder socialista siguió con el mismo tono y advirtió a Rajoy de que tampoco genera confianza cuando se le escucha decir, fuera de micrófono, que su reforma laboral causará una huelga -como le ocurrió en Bruselas-, o que vive «en el lío», como le comentó al presidente de la Generalitat, Artur Mas. Sin embargo, a continuación, el exministro del Interior sugirió un pacto para no utilizar en la contienda política las declaraciones privadas que «pillen los micrófonos».
Rajoy le contestó calificando la intervención de su rival como «de gran altura» y dejó claro que la actitud de Rubalcaba no es «muy preocupante», porque «por fortuna sus responsabilidades son ahora menores» que cuando estaba en el Gobierno que dejó España en la situación actual.