El antiguo presidente del FC Barcelona Joan Laporta no ha conseguido sellar ninguna alianza para acudir a las urnas.
El ex presidente del FC Barcelona Joan Laporta finalmente hizo ayer realidad sus amenazas de saltar a la arena política catalana y, junto al diputado de ERC Uriel Bertrán y al antiguo militante de Convergencia Alfons López Tena anunció ayer que Solidaritat Catalana per la Independència, el partido del otrora mandatario deportivo, se presentará en las próximas elecciones autonómicas con la secesión de la región mediterránea como única bandera.
De hecho, Laporta, Bertrán y Tena, que no tienen ningún nexo ideológico común, algo que tampoco parece importarles demasiado con tal de que su nueva plataforma les granjee un cargo político, explicaron que la recién nacida formación celebrará su asamblea constituyente el 11 de septiembre y que será entonces cuando conformen las candidaturas, sin bien la terna fundadora mostró ya su disposición a estar en ellas.
Uriel Bertrán y Alfons López Tena abandonaron ayer mismo su militancia en sus respectivos partidos (Esquerra y Convergencia), y el primero también anunció que pondrá a disposición de la formación republicana su escaño de diputado, eso sí, no hasta después de que hoy mismo vote a favor de la ley que pretende prohibir las corridas de toros en Cataluña.
Según explicó Laporta, la «gran coalición» que lleva meses propugnando nace «sin el apoyo de ningún partido ni organización de las que habían invitado a participar», es decir, que no cuenta con respaldo alguno en la sociedad de la Comunidad mediterránea, tendrá como objetivo principal trabajar para que se convoque un referéndum de independencia de Cataluña en la próxima legislatura.
A falta de todo programa o planteamiento social o económico, el antiguo presidente del Barça explicó que su partido tiene una ideología «transversal».
Tampoco se mostró mucho más lúcido Bertrán, quien explicó que «ahora el país necesita una propuesta política que nos permita canalizar un independentismo latente que quiere expresarse en las urnas».
Aún antes de concretar siquiera su propia existencia como aspirante, el hasta ayer republicano dedicó sus principales esfuerzos a criticar a la coalición tripartita que gobierna Cataluña porque, en su opinión, partidos de «obediencia española» no pueden formar parte del Ejecutivo.
más solo que la una. Laporta, quien dijo no querer atribuirse «ningún protagonismo», explicó que, de momento, 14.000 personas se han adherido al proyecto, entre ellos el delegado del Gobierno autonómico a la Cataluña central, Jordi Fàbrega y alcalde de Sant Pere de Torelló.
Lo cierto es que ese peso pesado de la política es su único aliado puesto que, pese a que Laporta inició el diálogo para concurrir a las elecciones con Reagrupament, el grupo liderado por Joan Carretero, el ex presidente del Barcelona admitió que han surgido «una serie de dificultades» en el marco de estas conversaciones -que no quiso desvelar-, y se limitó a mostrarse «abierto» a seguir negociando con esa y con otras formaciones y movimientos sociales que quieran sumarse a Solidaridad Catalana.
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