Los 14 españoles participantes en una manifestación en apoyo al pueblo saharaui en El Aaiún el sábado fueron recibidos ayer como héroes en Canarias.
La rapidez no parece ser uno de los fuertes del Gobierno español. Tuvieron que pasar casi dos días para que el Ejecutivo reaccionara. Yes que la retención, y en algunos casos agresión, el sábado por la tarde de 11 activistas españoles prosaharauis por parte de gendarmes marroquíes ha tenido al fin consecuencias diplomáticas. Así, Madrid pidió ayer explicaciones a Rabat por lo sucedido. Eso sí, como subrayó el presidente Zapatero desde China, con la preocupación latente de que se vayan a enturbiar las relaciones entre los dos países, máxime tras la crisis -o malentendido para algunos- de Melilla.
Así, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que está en Shangai con el líder socialista, encargó al secretario de Estado en esta materia, Juan Pablo de Laiglesia, que pida las pertinentes explicaciones a su homólogo marroquí.
Mientras, los 14 españoles que participaron el pasado sábado en El Aaiún en la protesta, 11 de los cuales pasaron la noche en el calabozo -su delito fue llevar camisetas en favor de los derechos del pueblo saharaui-, llegaron a España. Decenas de personas les recibieron en Tenerife con gritos en favor de la independencia del Sáhara. Según Pablo Monedero, uno de los expulsados, la protesta fue «reprimida duramente» por la Policía magrebí -iban de paisano los agentes, pues luego los reconocieron en comisaría- y acabó con al menos seis de los manifestantes heridos de muy diversa consideración.
En este sentido, la que se llevó la peor parte fue Carmen Roger, con la cara hinchada por la paliza sufrida: «Probablemente, la bandera que llevaba encendió el odio y fueron contra mí». Tras ir a un centro hospitalario para que le hicieran una revisión, presentó una denuncia contra las autoridades marroquíes ante la Policía Nacional, mientras que ella y sus compañeros dejaron en manos de sus abogados la posibilidad de acudir a los juzgados.
Hay otro detalle que debe hacer pensar sobre los métodos empleados por los agentes. «A mí, que era la que peor estaba, me soltaron la última. Salí a las tres de la mañana. Antes, me llevaron al hospital porque pedí asistencia médica. La doctora dijo que no tenía ninguna cosa grave y me prescribió un colirio y un tratamiento para bajar la inflamación, pero los policías se quedaron con la receta y no me facilitaron los medicamentos», recordó Roger.
patadas en el suelo. «Eran golpes estudiados, sabían dónde daban;muchas patadas y puñetazos en el suelo», comentó otro voluntario al recordar las agresiones de los agentes. «De repente, quien dirigía a quienes nos castigaban obligó a esos salvajes a que cesaran de pegarnos».
No obstante, los activistas quisieron recalcar ante los medios que lo que les sucedió es una «mera anécdota», porque «no es nada comparada con la represión brutal que se ejerce a diario sobre los saharauis».
Asimismo, desde el Ejecutivo central, como confesó Zapatero, se ve con preocupación este asunto, si bien éste eludió pronunciarse «ante la falta de información» al respecto. Eso sí, recordó que con el Estado vecino comparten «muchos intereses» y que «están en juego temas fundamentales como la seguridad, la estabilidad y también intereses económicos».
Como era de esperar, este incidente ha servido de arma arrojadiza entre PP y PSOE. Así, mientras la secretaria de Política Internacional y Cooperación del Partido Socialista, Elena Valenciano, explicó que si Marruecos había prohibido la protesta de los activistas españoles en El Aaiún es porque éstos carecían del permiso, al contar tan solo con un visado de turista durante su breve visita, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, afirmó que la situación demuestra que la estancia al Reino alauita del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue «puro teatro», al tiempo que pidió al Ejecutivo que su respuesta a este «nuevo desencuentro» no sea otro viaje para «pedir perdón».
Pero no le llegaron palos a la dirigente progresista solo de su rival político. También de la Federación Andaluza de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, que la tachó de «cínica». Este organismo recordó que, tras el encuentro entre Rubalcaba y Mohamed VI, se hizo público un comunicado donde se decía que los Gobiernos de ambos países comparten su adhesión a los valores de la democracia, de la libertad y de la tolerancia.
Por otra parte, los que piensen que Bruselas puede tener la solución se equivocan de plano. Yes que la UE se lava las manos en todo este asunto, y lo considera «bilateral» entre España y Marruecos, con lo que evitó enjuiciar si el incidente puede afectar a las relaciones de los socios comunitarios con este país. Desde el grupo de IU en el Parlamento Europeo se ha pedido que se le dé un aviso al país norteafricano.
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