El jurado destacó que los éxitos del combinado nacional han trascendido los límites de lo deportivo.
La selección española de fútbol, actual campeona de Europa y del Mundo, fue galardonada ayer con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2010, al acordar por unanimidad el jurado, reunido en Oviedo, distinguir una gesta que «desde el punto de vista social ha logrado que todo el país vibrara con sus triunfos y los hiciera suyos».
La ‘roja’, cuya candidatura presentó la Asociación Mensajeros de la Paz, superó por unanimidad de los 28 miembros del jurado en la votación final a la montañera Edurne Pasabán y al atleta etíope Haile Gebreselassie.
El jurado reflejó en el acta que «la selección ha tenido la virtud de crear una técnica y un estilo de juego admirados mundialmente y que se presentan en muchos países como pauta a seguir».
«Los jugadores y técnicos han dado ejemplo de ansias de superación, espíritu de equipo, sencillez y compromiso con los valores del deporte. Los éxitos futbolísticos han logrado en esta ocasión la máxima trascendencia popular, social y deportiva».
El Príncipe Felipe se mostró «encantado y feliz» de que el galardón se le haya concedido al combinado nacional, y así se lo transmitió al presidente del jurado, Manel Estiarte.
El ex campeón olímpico de waterpolo, elegido ayer por aclamación, tuvo en sus primeras palabras un recuerdo y reconocimiento a su antecesor, Juan Antonio Samaranch, ex presidente del COI fallecido el pasado 21 de abril.
Estiarte, que recibió el premio en 2001, destacó la «capacidad» para unir un país y mencionó la proyección que ha exhibido de los valores del deporte. «Creo que estamos todos muy contentos, es un premio muy merecido», indicó.
El jurado, compuesto por 28 personas, incluye al secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky; al presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y a leyendas del deporte nacional como Arantxa Sánchez Vicario, Theresa Zabell o el mencionado Estiarte, junto a periodistas especializados que completan la relación.
El galardón, el séptimo de los ocho que concede la Fundación Príncipe de Asturias, y que cumplen su trigésima edición, está dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró. «Es concedido a la persona, institución o grupo que, además de la ejemplaridad de su vida y obra, hayan conseguido nuevas metas en la lucha del hombre por superarse a sí mismo y contribuido con su esfuerzo, al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes».
Desde 1987 ha recaído, entre otros, en Sebastian Coe, Martina Navratilova, Carl Lewis o Hicham El Gerrouj y organizaciones como el Tour de Francia.