El Talavera ya sabe lo que es ganar con Alberto Ferri en la grada, porque todavía no se sienta en el banquillo; los blanquiazules consiguieron ayer su primer triunfo en siete partidos, al imponerse en El Prado a un Criptanense, que apenas opuso resistencia ya que no tiró a puerta y, aun así, en el último minuto, fue capaz de recortar diferencias, al culminar Jaime Núñez un saque de esquina.
Los blanquiazules comenzaron bien la primera mitad y, además, generando oportunidades, sobre todo, por parte de Palote, que parece negado con el gol, mal asunto en un delantero y que motivó que cuando fue sustituido, en el minuto 90, se llevara algunos silbidos de un sector de la afición; en sus dos oportunidades de ayer el esférico terminó en saque de esquina. Mientras, el Talavera pudo marcar también a balón parado en dos faltas que tuvieron los mismos protagonistas: Bayarri sacó la falta y Víctor Martínez remató, pero el balón no entró por poco.
Tras un comienzo prometedor, a los hombres de Ferri se les apagaba la luz a medida que transcurría la primera mitad y, como es lógico, empezaron las críticas de una grada con numerosa presencia de aficionados; eso sí, las voces discordantes fueron escasas y tímidas. Pero parece que suficientes para el presidente, Tino Muñoz, que aguantó toda la primera mitad, con el concejal de Deportes, Carlos del Rivero, sentado junto a él, pero que se marchó al término de la misma, quizá, superado por una presión ante la acumulación de los problemas económicos del club.
Ferri introdujo en el descanso un cambio: entró en el campo Jorge Cabeza, que empezó a calentar durante la primera mitad, que sustituyó a Dani Pino; de este modo, Carrillo se situó en la banda derecha, mientras que Cabeza, que reaparecía tras una lesión, ocupó su puesto habitual en la izquierda.
Cuando las críticas y los silbidos empezaban a subir de tono, Alberto Iván, incorporado al ataque desde el lateral derecho, adelantó en el 57 al Talavera tras una jugada con Diego Carrillo. Sólo hubo que esperar ocho minutos para que llegara el segundo tanto blanquiazul; en este caso, fue Bayarri el que lo anotó al aprovechar un balón de Jorge Cabeza.
De esta manera, se pasó de los pitos a los olés; y es que, como se suele decir, goles son amores. Los blanquiazules se vinieron arriba, al igual que Alberto Ferri, que empezó a dar en voz alta las indicaciones a sus hombres, después de que tuvo que soportar alguna que otra recriminación de un aficionado.
Y el Criptanense, aunque estaba invitado al partido, continuó sin aparecer por las inmediaciones de la portería de Ángel Luis. Pero, a pesar de esto, logró recortar diferencias, aunque demasiado tarde.
Por otro lado, en el palco estuvo el seleccionador regional, Abraham Díaz.